Novena de 30 Días a San José - Día 11
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. ¡Oh, siempre bendito y glorioso San José, padre bondadoso y amoroso, y amigo solícito de todos los que sufren! Eres el buen padre y protector de los huérfanos, el defensor de los indefensos, el patrón de quienes están en necesidad y en tristeza. Mira con bondad mi súplica. Mis pecados han atraído sobre mí la justa desavenencia de mi Dios, y por eso me encuentro rodeado de infelicidad. A ti, guardián amoroso de la Sagrada Familia de Nazaret, acudo en busca de ayuda y protección. Escucha, te lo ruego, con preocupación paternal, mis humildes oraciones y obtén para mí los favores que pido. (mencione aquí su petición…) Te lo pido por la infinita misericordia del eterno Hijo de Dios, que le movió a asumir nuestra naturaleza y a nacer en este mundo de dolor. Te lo pido por el cansancio y el sufrimiento que soportaste cuando no encontraste albergue en la posada de Belén para la santa Virgen, ni una casa donde pudiera nacer el Hijo de Dios. Entonces, al ser rechazado en todas partes, tuviste que permitir que la Reina del Cielo diera a luz al Redentor del mundo en una cueva. Te lo pido por la hermosura y el poder de ese sagrado Nombre, Jesús, que confiere a los adorables infantes. Te lo pido por la dolorosa tortura que sentiste ante la profecía del santo Simeón, que declaró que el Niño Jesús y su santa Madre serían futuras víctimas de nuestros pecados y de su grande amor por nosotros. Te lo pido a través de tu tristeza y dolor de alma cuando el ángel te declaró que la vida del Niño Jesús era buscada por sus enemigos. Desde su malvado plan tuviste que huir con Él y su Bendita Madre a Egipto. Te lo pido por todo el sufrimiento, cansancio y trabajo de ese largo y peligroso viaje. Te lo pido por todo tu cuidado en proteger al Sagrado Niño y a su Inmaculada Madre durante tu segundo viaje, cuando se te ordenó regresar a tu propio país. Te lo pido por tu vida apacible en Nazaret, donde encontraste tantas alegrías y tristezas. Te lo pido por tu gran angustia cuando el adorable Niño fue perdido para ti y su Madre durante tres días. Te lo pido por tu alegría al hallarlo en el Templo, y por el consuelo que encontraste en Nazaret, al vivir en compañía del Niño Jesús. Te lo pido por la maravillosa sumisión que mostró en su obediencia hacia ti. Te lo pido por el amor perfecto y la conformidad que mostrabas al aceptar la orden divina de partir de esta vida, y de la compañía de Jesús y María. Te lo pido por la alegría que llenó tu alma, cuando el Redentor del mundo, triunfante sobre la muerte y el infierno, entró en la posesión de su reino y te condujo a él con honores especiales. Te lo pido a través de la gloriosa Asunción de María, y por esa felicidad interminable que tienes con ella en la presencia de Dios. ¡Oh, buen padre! Te ruego, por todos tus sufrimientos, penas y alegrías, que me escuches y obtengas para mí lo que pido. Obtén para todos aquellos que han pedido mis oraciones todo lo que les sea útil en el plan de Dios. Finalmente, querido patrón y padre mío, quédate conmigo y con todos los que me son queridos en nuestros últimos momentos, para que eternamente cantemos las alabanzas de Jesús, María y José. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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Recen juntos: Novena de 30 Días a San José - Día 11
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