Novena de 30 días a San José - Día 4
En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. ¡Oh San José, bendito y glorioso, padre amoroso y amable, y amigo compasivo de todos los que sufren! Eres el buen padre y protector de los huérfanos, el defensor de los indefensos, el patrón de quienes están en necesidad y dolor. Mira con bondad mi súplica. Mis pecados han atraído sobre mí la justa desavenencia de mi Dios, y así me encuentro rodeado de infelicidad. A ti, guardián amoroso de la Sagrada Familia de Nazaret, acudo en busca de ayuda y protección. Escucha, te suplico, con paternal solicitud, mis fervorosas oraciones y obtén para mí los favores que pido. (mencione aquí su petición…) Te lo pido por la infinita misericordia del eterno Hijo de Dios, que lo movió a asumir nuestra naturaleza y a nacer en este mundo de dolor. Te lo pido por el cansancio y sufrimiento que soportaste al no encontrar abrigo en la posada de Belén para la santa Virgen, ni una casa donde el Hijo de Dios pudiera nacer. Así, siendo rechazado en todas partes, tuviste que permitir que la Reina del Cielo diera a luz al Redentor del mundo en una cueva. Te lo pido por la belleza y el poder de ese sagrado Nombre, Jesús, que le confiaste al adorable infante. Te lo pido por la dolorosa angustia que sentiste ante la profecía del santo Simeón, que declaraba a la Niña Jesús y a Su Santa Madre futuros víctimas de nuestros pecados y de su gran amor por nosotros. Te lo pido a través de tu dolor y sufrimiento cuando el ángel te declaró que la vida del Niño Jesús era buscada por Sus enemigos. De su malvado plan tuviste que huir con Él y Su Santa Madre a Egipto. Te lo pido por todo el sufrimiento, cansancio y trabajo de ese largo y peligroso viaje. Te lo pido por todos tus cuidados para proteger al Niño Sagrado y a Su Madre Inmaculada durante tu segundo viaje, cuando se te ordenó regresar a tu propia tierra. Te lo pido por tu vida pacífica en Nazaret, donde viviste tantas alegrías y tristezas. Te lo pido por tu gran angustia cuando el adorable Niño estuvo perdido para ti y Su Madre durante tres días. Te lo pido por tu alegría al encontrarlo en el Templo, y por el consuelo que encontraste en Nazaret, mientras vivías en compañía del Niño Jesús. Te lo pido por la maravillosa sumisión que mostró en Su obediencia hacia ti. Te lo pido por el perfecto amor y conformidad que manifestaste al aceptar el divino mandato de partir de esta vida, y de la compañía de Jesús y María. Te lo pido por la alegría que llenó tu alma cuando el Redentor del mundo, triunfante sobre la muerte y el infierno, entró en posesión de Su reino y te llevó a él con honores especiales. Te lo pido a través de la gloriosa Asunción de María, y por esa felicidad infinita que tienes con ella en la presencia de Dios. ¡Oh buen padre! Te suplico, por todos tus sufrimientos, penas y alegrías, que me escuches y obtengas para mí lo que pido. Obtén para todos aquellos que han pedido mis oraciones todo lo que les sea útil en el plan de Dios. Finalmente, mi querido patrón y padre, quédate conmigo y con todos los que me son queridos en nuestros últimos momentos, para que podamos cantar eternamente las alabanzas de Jesús, María y José. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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Recen juntos: Novena de 30 días a San José - Día 4
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