Novena de los 9 Meses de Peticiones Imposibles de la Anunciación - Día 84
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. ! ¡Salve, Reina Santa, Madre de Misericordia, nuestra vida, nuestra dulzura y nuestra esperanza! A ti clamamos, hijos desterrados de Eva; a ti elevamos nuestros suspiros, llorando y gemiendo en este valle de lágrimas. ¡Vuelve, pues, abogada nuestra, tus ojos de misericordia hacia nosotros, y después de este nuestro destierro, muéstranos el bendito fruto de tu vientre, Jesús! ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! V – Ruega por nosotros, Madre Santísima de Dios. R – Para que seamos dignos de las promesas de Cristo. Amén. Virgen de la Encarnación, mil veces te saludamos, mil veces te alabamos por tu alegría cuando Dios se encarnó en ti. Porque eres tan poderosa Virgen y Madre de Dios, concede lo que te pedimos por el amor de Dios. Reza por tu PRIMERA petición en este punto de la novena. (mencione aquí su petición…) ¡Salve, Reina Santa, Madre de Misericordia, nuestra vida, nuestra dulzura y nuestra esperanza! A ti clamamos, hijos desterrados de Eva; a ti elevamos nuestros suspiros, llorando y gemiendo en este valle de lágrimas. ¡Vuelve, pues, abogada nuestra, tus ojos de misericordia hacia nosotros, y después de este nuestro destierro, muéstranos el bendito fruto de tu vientre, Jesús! ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! V – Ruega por nosotros, Madre Santísima de Dios. R – Para que seamos dignos de las promesas de Cristo. Amén. Virgen de la Encarnación, mil veces te saludamos, mil veces te alabamos por tu alegría cuando Dios se encarnó en ti. Porque eres tan poderosa Virgen y Madre de Dios, concede lo que te pedimos por el amor de Dios. Reza por tu SEGUNDA petición en este punto de la novena. (mencione aquí su petición…) ¡Salve, Reina Santa, Madre de Misericordia, nuestra vida, nuestra dulzura y nuestra esperanza! A ti clamamos, hijos desterrados de Eva; a ti elevamos nuestros suspiros, llorando y gemiendo en este valle de lágrimas. ¡Vuelve, pues, abogada nuestra, tus ojos de misericordia hacia nosotros, y después de este nuestro destierro, muéstranos el bendito fruto de tu vientre, Jesús! ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! V – Ruega por nosotros, Madre Santísima de Dios. R – Para que seamos dignos de las promesas de Cristo. Amén. Virgen de la Encarnación, mil veces te saludamos, mil veces te alabamos por tu alegría cuando Dios se encarnó en ti. Porque eres tan poderosa Virgen y Madre de Dios, concede lo que te pedimos por el amor de Dios. Reza por tu TERCERA petición en este punto de la novena. (mencione aquí su petición…) Recuerda, oh Virgen María, más clemente, que nunca se ha oído decir que nadie que haya acudido a tu protección, implorado tu ayuda o buscado tu intercesión haya quedado desamparado. Movido por esta confianza, a ti vengo, oh Virgen de las Vírgenes, mi madre. A ti vengo, ante ti me presento, pecador y triste. Oh Madre del Verbo Encarnado, no menosprecies mis súplicas, y en tu misericordia escúchame y respóndeme. Amén. Ave María… Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, en el cielo, en la tierra y en todas partes. Amén. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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