Novena del Santo Mantón de San José 30 Días - Día 1
En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Jesús, María y José, te entregamos nuestros corazones y nuestras almas. Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber exaltado a San José a una posición de tan excepcional dignidad. **Ofrenda** ¡Oh, Glorioso Patriarca San José! Nos postramos humildemente ante ti. Te suplicamos al Señor Jesús, a tu Esposa Inmaculada, la Beatísima Virgen María, y a todos los Ángeles y Santos en la Corte Celestial, que se unan a nosotros en esta devoción. Te ofrecemos este precioso manto mientras nos comprometemos a mostrarte nuestra fe y devoción más sinceras. Prometemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para honrarte durante toda nuestra vida y demostrarte así nuestro amor. Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y a lo largo de nuestras vidas, pero especialmente en el momento de nuestra muerte, así como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que un día podamos unirnos a ti en el Cielo y allí honrarte por toda la eternidad. Amén. ¡Oh, Glorioso Patriarca San José! Postrados ante ti y tu Hijo Divino Jesús, te ofrecemos con devoción sincera este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaron tu sagrada persona. En ti, ¡Oh, Glorioso Patriarca!, se cumplió el sueño de tu precursor, el primer José, quien ciertamente pareció haber sido enviado por Dios para preparar el camino para tu presencia en esta tierra. De hecho, no solo estuviste rodeado del brillante esplendor de los rayos del Sol Divino, Jesús, sino que también fuiste espléndidamente reflejado en la brillante luz de la mística luna, la Beatísima Virgen María. ¡Oh, Glorioso Patriarca! Si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue a felicitar a su hijo favorito, que fue exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar a toda su descendencia allí, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, quienes te honraron con su mayor respeto y confianza, servir para llevarnos a nosotros, tus siervos devotos, a presentarte este precioso manto en tu honor? Concede, ¡Oh, gran San José!, que el Dios Todopoderoso dirija una mirada benévola hacia nosotros. Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que más bien los aceptó con amor y los protegió y salvó del hambre y de la muerte, te suplicamos, ¡Oh, Glorioso Patriarca!, por tu intercesión, concede que el Señor nunca nos abandone en este exiliado valle de penas. Concede que siempre nos cuente entre tus siervos devotos que viven serenamente bajo el patronazgo de tu Santo Mantón. Concede que vivamos siempre bajo la protección de este patronazgo todos los días de nuestras vidas y particularmente en ese momento en que exhalemos nuestro último aliento. **Oraciones** I. Salve, ¡Oh, Glorioso San José!, tú que estás encargado de los tesoros inestimables del Cielo y de la tierra y de ser el padre adoptivo de Aquel que nutre a todas las criaturas del universo. Eres, después de María, el Santo más digno de nuestro amor y devoción. Tú solo, sobre todos los Santos, fuiste elegido para ese supremo honor de criar, guiar, nutrir e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas hubieran deseado tanto contemplar. San José, salva nuestras almas y obtén de la Coronilla de la Divina Misericordia de Dios la petición por la que humildemente oramos. Y por las Almas Santas en el Purgatorio, concede un gran consuelo a su dolor. **Gloria al Padre** II. ¡Oh, poderoso San José!, fuiste proclamado el Patrón de la Iglesia Universal; por lo tanto, te invocamos, sobre todos los demás Santos, como el mayor protector de los afligidos, y ofrecemos innumerables bendiciones a tu corazón generoso, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad. A ti, ¡Oh, Glorioso San José!, vienen las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, dolor o angustia que no hayas consolado. Deigna, te suplicamos, usar a nuestro favor esos dones que Dios te ha dado, hasta que también nosotros recibamos la respuesta a nuestra petición. Y tú, Almas Santas en el Purgatorio, ruega a San José por nosotros. **Gloria al Padre** III. Incontables son los que han orado a ti antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestros corazones, tan tristes y afligidos, no pueden encontrar descanso en medio de esta prueba que nos asedia. ¡Oh, Glorioso San José!, conoces todas nuestras necesidades incluso antes de que las exponemos en oración. Sabes cuán importante es esta petición para nosotros. Nos postramos ante ti mientras suspiramos bajo el pesado peso del problema que nos enfrenta. No hay corazón humano en el cual podamos confiar nuestra tristeza; y aun si encontráramos una criatura compasiva que quisiera ayudarnos, aún así no podría hacerlo. Solo tú puedes ayudarnos en nuestra tristeza, San José, y te suplicamos que escuches nuestra súplica. (mencione aquí su petición…) ¿No ha dejado Santa Teresa escrito en sus Diálogos que el mundo siempre debe saber: "Todo lo que pidas a San José, recibirás"? ¡Oh, San José, consolador de los afligidos!, ten piedad de nuestra tristeza y piedad por esas Almas Pobres que depositan tanta esperanza en ti. **Gloria al Padre** IV. ¡Oh, Sublime Patriarca San José!, debido a tu perfecta obediencia a Dios, puedes interceder por nosotros. Por tu vida santa llena de gracia y mérito, escucha nuestra oración. Por tu dulcísimo nombre, ayúdanos. Por tus santísimas lágrimas, consuélanos. Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete alegrías, consuélanos. De todos los males del cuerpo y del alma, líbranos. De todo peligro y desastre, sálvanos. Asístenos con tu poderosa intercesión y busca para nosotros, por tu poder y misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y, particularmente, el favor que ahora necesitamos con tanta urgencia. **Gloria al Padre** V. ¡Oh, Glorioso San José!, son incontables las gracias y favores que has obtenido para las almas afligidas. Aquellos que sufren enfermedades de toda naturaleza, aquellos que son oprimidos, perseguidos, traicionados, despojados de todo consuelo humano, incluso aquellos que necesitan su pan de vida—todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción. No permitas, ¡Oh, queridísimo San José!, que nosotros seamos los únicos de todos los que han apelado a ti que seamos negados esta petición que te rogamos con tanto fervor. Muestra tu bondad y generosidad incluso hacia nosotros, para que podamos gritar en acción de gracias: "Eterna gloria a nuestro Santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las Almas Santas en el Purgatorio". **Gloria al Padre** VI. Padre Eterno, que estás en el Cielo, por los méritos de Jesús y María, te suplicamos que concedas nuestra petición. En el Nombre de Jesús y de María nos postramos ante Tu Divina Presencia y te imploramos que aceptes nuestra súplica esperanzada para perseverar en nuestras oraciones de modo que seamos contados entre las multitudes de aquellos que viven bajo el patronazgo de San José. Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy te ofrecemos como un signo de nuestra devoción. **Gloria al Padre** x3 **Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María**: San José, ruega para que Jesús entre en nuestras almas y nos santifique. San José, ruega para que Jesús entre en nuestros corazones e inspire en ellos caridad. San José, ruega para que Jesús entre en nuestras mentes y las ilumine. San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca. San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique. San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los dirija. San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones. San José, ruega para que Jesús nos inflame con amor hacia Él. San José, pide para nosotros a Jesús la imitación de tus virtudes. San José, pide para nosotros a Jesús la verdadera humildad de espíritu. San José, pide para nosotros a Jesús la mansedumbre de corazón. San José, pide para nosotros a Jesús la paz del alma. San José, pide para nosotros a Jesús un santo temor del Señor. San José, pide para nosotros a Jesús un deseo de perfección. San José, pide para nosotros a Jesús una gentileza de corazón. San José, pide para nosotros a Jesús un corazón puro y caritativo. San José, pide para nosotros a Jesús la sabiduría de fe. San José, pide para nosotros a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras. San José, pide para nosotros a Jesús la fuerza para llevar nuestras cruces. San José, pide para nosotros a Jesús un desprecio por los bienes materiales de este mundo. San José, pide para nosotros a Jesús la gracia para siempre caminar por el camino angosto hacia el Cielo. San José, pide para nosotros a Jesús la gracia para evitar toda ocasión de pecado. San José, pide para nosotros a Jesús un santo deseo de la bienaventuranza eterna. San José, pide para nosotros a Jesús la gracia de la perseverancia final. San José, no nos abandones. San José, ruega para que nuestros corazones nunca dejen de amarte y que nuestros labios siempre te alaben. San José, por el amor que le tuviste a Jesús, concede que aprendamos a amarlo. San José, acéptanos con gusto como tus siervos devotos. San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones. San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte. Jesús, María y José, te entregamos nuestros corazones y nuestras almas. **Gloria al Padre** **Invocaciones** I. Recuerda, ¡Oh, más casto esposo de la Beatísima Virgen María, nuestro buen protector San José!, que nunca se ha sabido que quien acudiera a tu protección y buscara tu intercesión quedara desamparado. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente pedimos tu intervención poderosa. ¡Oh, padre adoptivo de nuestro querido Redentor!, no desprecies nuestra petición, sino en tu misericordia escucha y respóndenos. Amén. II. Glorioso San José, esposo de la Beatísima Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y cuídame; llévanos por el camino de la gracia santificadora; presta atención a las urgentes necesidades que ahora te rogamos que envuelvas dentro de los pliegues de tu manto paternal. Aleja aquellos obstáculos y dificultades que están en el camino de nuestras oraciones y concede que la feliz respuesta a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna. Como signo de nuestra eterna gratitud, prometemos difundir la noticia de tu gloria mientras agradecemos al Señor por haber tan bendecido tu poder y fuerza en el Cielo y en la tierra. **Letanía de San José** Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos con clemencia. Dios, Padre del Cielo, ten piedad de nosotros. Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros. Santa María, ruega por nosotros. San José, ruega por nosotros. Descendencia renombrada de David, ruega por nosotros. Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros. Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros. Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros. Padre adoptivo del Hijo de Dios, ruega por nosotros. Diligente protector de Cristo, ruega por nosotros. Cabeza de la Sagrada Familia, ruega por nosotros. José justo, ruega por nosotros. José casto, ruega por nosotros. José prudente, ruega por nosotros. José fuerte, ruega por nosotros. José obediente, ruega por nosotros. José fiel, ruega por nosotros. Espejo de paciencia, ruega por nosotros. Amante de la pobreza, ruega por nosotros. Modelo de artesanos, ruega por nosotros. Gloria de la vida en el hogar, ruega por nosotros. Guardián de vírgenes, ruega por nosotros. Pilar de las familias, ruega por nosotros. Consuelo de los desdichados, ruega por nosotros. Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros. Patrón de los moribundos, ruega por nosotros. Terror de demonios, ruega por nosotros. Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros. Lo hizo Señor de su casa, y príncipe sobre todos sus bienes. Oremos. Oh Dios, en tu inefable providencia te agradó elegir al Bendito José para ser el esposo de Tu Santísima Madre; concede, te suplicamos, que seamos dignos de tenerlo de intercesor en el cielo, a quien en la tierra veneramos como nuestro Protector: Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. San José, ruega por nosotros. **Oración de cierre del Santo Mantón** ¡Oh, Glorioso Patriarca San José!, tú que fuiste elegido por Dios sobre todos los hombres para ser el cabeza terrenal de la más santa de las familias, te suplicamos que nos aceptes dentro de los pliegues de tu santo manto, para que se conviertas en el guardián y custodio de nuestras almas. A partir de este momento, te elegimos como nuestro padre, nuestro protector, nuestro consejero, nuestro patrono; y te suplicamos que pongas bajo tu custodia nuestros cuerpos, nuestras almas, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestras vidas y nuestras muertes. Míranos como a tus hijos; defiéndenos de la traición de nuestros enemigos, visibles o invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en la amargura de nuestras vidas y, especialmente, en la hora de nuestra muerte. Di solo una palabra por nosotros ante el Divino Redentor a quien te fue dado tener en tus brazos, y ante la Beatísima Virgen María, tu esposa más casto. Pide para nosotros aquellas bendiciones que nos llevarán a la salvación. Inclúyenos entre los más queridos de ti y nos esforzaremos por demostrar que somos dignos de tu especial patronazgo. Amén. **Oración a San José** A ti clamamos en nuestras tribulaciones, ¡Oh, Bendito San José!, mientras invocamos con confianza tu patrocinio, después del de tu santísima esposa, la Beatísima Virgen María. Por ese sagrado vínculo de devoción que te unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal que le diste al Niño Jesús, te suplicamos que dirijas una mirada a esos dones celestiales que el Divino Redentor ha obtenido para toda la humanidad a través de Su Preciosa Sangre, y por tu poder y misericordia, ayúdanos en nuestras necesidades. ¡Oh, santo protector de la Sagrada Familia!, protégenos hijos del Señor Jesucristo; manten alejado de nosotros los errores y males que corrompen el mundo; asístenos desde el Cielo en nuestras luchas contra los poderes de las tinieblas. Y así como una vez protegiste al Niño Divino del cruel edicto de Herodes, ahora defiende a la Iglesia y manténla a salvo de todos los peligros y amenazas; extiende sobre todos nosotros tu santo patronazgo para que, siguiendo tu ejemplo y ayudados por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir una muerte feliz y llegar al fin a poseer la bienaventuranza eterna en el Cielo. Amén. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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