Novena de 30 días al Santo Manto de San José - Día 26
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Jesús, María y José, te damos nuestros corazones y nuestras almas. Reza el Gloria al Padre 3 veces en acción de gracias a Dios por haber exaltado a San José a una posición de tan excepcional dignidad. **Ofrecimiento** Oh glorioso Patriarca San José, humildemente nos postramos ante ti. Te pedimos al Señor Jesús, a tu Esposa Inmaculada la Santísima Virgen María, y a todos los Ángeles y Santos de la Corte Celestial que se unan a nosotros en esta devoción. Te ofrecemos este precioso manto mientras prometemos nuestra más sincera fe y devoción. Prometemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para honrarte a lo largo de nuestra vida y así demostrar nuestro amor por ti. Ayúdanos, San José. Asístenos ahora y a lo largo de nuestras vidas, pero especialmente en el momento de nuestra muerte, así como tú fuiste asistido por Jesús y María, para que podamos unirnos a ti un día en el Cielo y allí honrarte por toda la eternidad. Amén. Oh glorioso Patriarca San José, postrados ante ti y tu Divino Hijo Jesús, te ofrecemos con devoción sincera este precioso tesoro de oraciones, recordando siempre las numerosas virtudes que adornaban tu sagrado ser. En ti, oh glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor el primer José, quien efectivamente parecía haber sido enviado por Dios para preparar el camino para tu presencia en esta tierra. De hecho, no solo estuviste rodeado del brillante esplendor de los rayos del Sol Divino, Jesús, sino que también te reflejaste espléndidamente en la luz brillante de la mística luna, la Santísima Virgen María. Oh glorioso Patriarca, si el ejemplo del antiguo Jacob, que fue personalmente a felicitar a su hijo favorito, quien fue exaltado en el trono de Egipto, sirvió para llevar a toda su progenie allí, ¿no debería el ejemplo de Jesús y María, que te honraron con su mayor respeto y confianza, servir para llevarnos, tus siervos devotos, a presentarte este precioso manto en tu honor? Concede, oh gran San José, que el Dios Todopoderoso vuelva hacia nosotros una mirada benévola. Así como el antiguo José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino que los aceptó con amor y los protegió y salvó del hambre y la muerte, te suplicamos, oh glorioso Patriarca, que por tu intercesión, el Señor nunca nos abandone en este valle exiliado de penas. Concede que siempre nos cuente entre tus siervos devotos que viven serenamente bajo el patrocinio de tu Santo Manto. Conceda que siempre vivamos bajo la protección de este patrocinio todos los días de nuestras vidas y particularmente en ese momento en que exhalemos nuestro último aliento. **Oraciones** I. Salve, oh glorioso San José, tú que has sido encargado de los invaluables tesoros del cielo y de la tierra y padre adoptivo de Aquel que nutre a todas las criaturas del universo. Eres, después de María, el Santo más digno de nuestro amor y devoción. Tú solo, por encima de todos los Santos, fuiste elegido para ese honor supremo de criar, guiar, nutrir y hasta abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas hubieran deseado contemplar. San José, salva nuestras almas y obtén de la Coronilla de la Divina Misericordia de Dios esa petición por la cual humildemente oramos. Y por las Santas Almas en Purgatorio, concede un gran consuelo a su dolor. **Gloria al Padre** II. Oh poderoso San José, fuiste proclamado el Patrón de la Iglesia Universal; por lo tanto, te invocamos, por encima de todos los demás Santos, como el mayor protector de los afligidos, y te ofrecemos numerosas bendiciones a tu corazón generoso, siempre listo para ayudar en cualquier necesidad. A ti, oh glorioso San José, acuden las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay pena, desamor o angustia que no hayas consolado. Deigna, te suplicamos, usar en nuestro nombre esos dones que Dios te ha concedido, hasta que a nosotros también se nos conceda la respuesta a nuestra petición. Y tú, Santas Almas en Purgatorio, reza a San José por nosotros. **Gloria al Padre** III. Incontables son aquellos que han orado a ti antes que nosotros y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Nuestros corazones, tan tristes y afligidos, no pueden encontrar descanso en medio de esta prueba que nos asedia. Oh glorioso San José, conoces todas nuestras necesidades incluso antes de que las expongamos en oración. Sabes cuán importante es esta petición para nosotros. Nos postramos ante ti mientras suspiramos bajo el pesado peso del problema que se nos presenta. No hay corazón humano en el que podamos confiar nuestra tristeza; y aun si encontráramos una criatura compasiva que estuviera dispuesta a ayudarnos, aún así no podría hacerlo. Solo tú puedes ayudarnos en nuestra tristeza, San José, y te suplicamos que escuches nuestra súplica. (mencione aquí su petición…) ¿No ha dejado Santa Teresa escrito en sus Diálogos que el mundo debe saber siempre, que todo lo que pidas a San José, lo recibirás? Oh San José, consuelo de los afligidos, ten piedad de nuestra tristeza y ten piedad de esas Almas Pobres que ponen tanta esperanza en ti. **Gloria al Padre** IV. Oh Sublime Patriarca San José, por tu perfecta obediencia a Dios, puedes interceder por nosotros. Por tu vida santa llena de gracia y mérito, escucha nuestra oración. Por tu dulce nombre, ayúdanos. Por tus lágrimas santas, consuélanos. Por tus siete dolores, intercede por nosotros. Por tus siete alegrías, consuélanos. De todo daño de cuerpo y alma, líbranos. De todo peligro y desastre, sálvanos. Ayúdanos con tu poderosa intercesión y busca para nosotros, por tu poder y misericordia, todo lo necesario para nuestra salvación y particularmente el favor del cual ahora estamos en tan gran necesidad. **Gloria al Padre** V. Oh glorioso San José, innumerables son las gracias y los favores que has obtenido para las almas afligidas. Aquellos que sufren enfermedades de toda índole, los oprimidos, perseguidos, traicionados, despojados de todo consuelo humano, incluso aquellos que necesitan su pan de vida, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción. No permitas, oh querido San José, que nosotros solos seamos los únicos que hemos acudido a ti, que se nos niegue esta petición que tanto te rogamos. Muestra tu bondad y generosidad incluso hacia nosotros, para que podamos clamar en acción de gracias: ¡Gloria eterna a nuestro Santo Patriarca San José, nuestro gran protector en la tierra y defensor de las Santas Almas en Purgatorio! **Gloria al Padre** VI. Padre eterno, que estás en los cielos, por los méritos de Jesús y María, te suplicamos que concedas nuestra petición. En el nombre de Jesús y de María nos postramos ante tu Divina Presencia y te imploramos que aceptes nuestra súplica esperanzada para perseverar en nuestras oraciones y que se nos cuente entre las multitudes que viven bajo el patrocinio de San José. Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de oraciones que hoy te ofrecemos como un compromiso de nuestra devoción. **Gloria al Padre** x3 **Letanía de súplicas en honor de la vida oculta de San José con Jesús y María:** San José, ruega para que Jesús entre en nuestras almas y nos santifique. San José, ruega para que Jesús entre en nuestros corazones y los inspire con caridad. San José, ruega para que Jesús entre en nuestras mentes y las ilumine. San José, ruega para que Jesús guíe nuestras voluntades y las fortalezca. San José, ruega para que Jesús dirija nuestros pensamientos y los purifique. San José, ruega para que Jesús guíe nuestros deseos y los dirija. San José, ruega para que Jesús mire nuestras obras y extienda sus bendiciones. San José, ruega para que Jesús nos encienda con amor por Él. San José, pide a Jesús la imitación de tus virtudes. San José, pide a Jesús la verdadera humildad del espíritu. San José, pide a Jesús la mansedumbre del corazón. San José, pide a Jesús la paz del alma. San José, pide a Jesús un santo temor del Señor. San José, pide a Jesús el deseo de perfección. San José, pide a Jesús la dulzura del corazón. San José, pide a Jesús un corazón puro y caritativo. San José, pide a Jesús la sabiduría de la fe. San José, pide a Jesús su bendición de perseverancia en nuestras buenas obras. San José, pide a Jesús la fuerza para llevar nuestras cruces. San José, pide a Jesús el desprecio por los bienes materiales de este mundo. San José, pide a Jesús la gracia de siempre caminar por el camino angosto hacia el Cielo. San José, pide a Jesús la gracia de evitar todas las ocasiones de pecado. San José, pide a Jesús un santo deseo de la dicha eterna. San José, pide a Jesús la gracia de la perseverancia final. San José, no nos abandones. San José, ruega para que nuestros corazones nunca cesen de amarte y que nuestros labios siempre te alaben. San José, por el amor que tuviste por Jesús, concede que aprendamos a amarlo. San José, acéptanos con benevolencia como tus siervos devotos. San José, nos entregamos a ti; acepta nuestras súplicas y escucha nuestras oraciones. San José, no nos abandones en la hora de nuestra muerte. Jesús, María y José, te damos nuestros corazones y nuestras almas. **Gloria al Padre** **Invocaciones** I. Recuerda, oh castísimo esposo de la Santísima Virgen María, nuestro buen protector San José, que nunca se ha conocido que nadie que acudió a tu protección y buscó tu intercesión fue dejado sin ayuda. Con confianza nos postramos ante ti y fervientemente te suplicamos por tu poderosa intervención. Oh padre adoptivo de nuestro querido Redentor, no menosprecies nuestra petición, sino en tu misericordia escucha y respóndenos. Amén. II. Glorioso San José, esposo de la Santísima Virgen María y padre virginal de Jesús, míranos y cuida de nosotros; guíanos por el camino de la gracia santificante; presta atención a las urgentes necesidades que ahora te rogamos que envuelvas dentro de los pliegues de tu manto paternal. Despeja aquellos obstáculos y dificultades que se interponen en el camino de nuestras oraciones y concede que la respuesta feliz a nuestra petición sirva para la mayor gloria de Dios y nuestra salvación eterna. Como un compromiso de nuestra eterna gratitud, prometemos difundir la palabra de tu gloria mientras agradecemos al Señor por haber bendecido tanto tu poder y fuerza en el Cielo y en la tierra. **Letanía de San José** Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos con benevolencia. Dios, Padre del Cielo, ten piedad de nosotros. Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Sagrada Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros. Santa María, ruega por nosotros. San José, ruega por nosotros. Renombrado descendiente de David, ruega por nosotros. Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros. Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros. Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros. Padre adoptivo del Hijo de Dios, ruega por nosotros. Protector diligente de Cristo, ruega por nosotros. Cabeza de la Sagrada Familia, ruega por nosotros. José más justo, ruega por nosotros. José más casto, ruega por nosotros. José más prudente, ruega por nosotros. José más fuerte, ruega por nosotros. José más obediente, ruega por nosotros. José más fiel, ruega por nosotros. Espejo de paciencia, ruega por nosotros. Amante de la pobreza, ruega por nosotros. Modelo de artesanos, ruega por nosotros. Gloria de la vida hogareña, ruega por nosotros. Guardián de vírgenes, ruega por nosotros. Pilar de familias, ruega por nosotros. Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros. Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros. Patrón de los moribundos, ruega por nosotros. Terror de demonios, ruega por nosotros. Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros, oh Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, oh Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros. Lo hizo señor de su casa, y príncipe sobre todos sus bienes. Oremos. Oh Dios, en tu inefable providencia te dignaste a elegir al Bienaventurado José para ser el esposo de tu Santísima Madre; te suplicamos, humildemente, que seamos dignos de tenerlo como nuestro intercesor en el cielo a quien en la tierra veneramos como nuestro Protector: tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. San José, ruega por nosotros. **Oración de cierre del Santo Manto** Oh glorioso Patriarca San José, tú que fuiste elegido por Dios sobre todos los hombres para ser la cabeza terrenal de la más santa de las familias, te suplicamos que nos aceptes dentro de los pliegues de tu santo manto, para que puedas convertirte en el guardián y custodio de nuestras almas. Desde este momento, te elegimos como nuestro padre, protector, consejero, patrón; y te rogamos que pongas bajo tu custodia nuestros cuerpos, nuestras almas, todo lo que somos, todo lo que poseemos, nuestras vidas y nuestras muertes. Míranos como a tus hijos; defiéndenos de la traición de nuestros enemigos, visibles o invisibles; asístenos en todo momento en todas nuestras necesidades; consuélanos en la amargura de nuestras vidas, y especialmente en la hora de nuestra muerte. Di solo una palabra por nosotros al Divino Redentor a quien tuviste la dignidad de sostener en tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu esposa más casto. Pide por nosotros esas bendiciones que nos conducirán a la salvación. Inclúyenos entre aquellos que te son más caros y nos esforzaremos por demostrarnos dignos de tu especial patrocinio. Amén. **Oración a San José** A ti clamamos en nuestras tribulaciones, oh bendito San José, mientras invocamos confiadamente tu patrocinio, después del de tu Santísima esposa la Virgen María. Por ese sagrado lazo de devoción que te unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal que derrochaste sobre el Niño Jesús, te rogamos que dirijas una mirada a esos dones celestiales que el Divino Redentor ha obtenido para toda la humanidad a través de su Preciosa Sangre, y por tu poder y misericordia, ayúdanos en nuestras necesidades. Oh santo protector de la Sagrada Familia, protégenos, hijos del Señor Jesucristo; mantén lejos de nosotros los errores y males que corrompen al mundo; asístenos desde el cielo en nuestras luchas contra las fuerzas de la oscuridad. Y así como una vez protegiste al Divino Niño del cruel edicto de Herodes, ahora defiende a la Iglesia y mantenla a salvo de todos los peligros y amenazas; extiende sobre todos nosotros tu santo patrocinio para que, siguiendo tu ejemplo y asistidos por tu guía espiritual, podamos llevar una vida santa, morir una muerte feliz, y al fin alcanzar la posesión de la felicidad eterna en el Cielo. Amén. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Hazla parte del día
Recen juntos: Novena de 30 días al Santo Manto de San José - Día 26
Solua abre cada día con una breve oración en familia — suave para los niños, fiel a la temporada.
Comienza a orar