Novena a María, Desatadora de Nudos - Novena Infalible - Día 5
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Reza el Acto de Contrición: Oh Dios mío, me pesa de todo corazón haberte ofendido. Detesto todos mis pecados porque temo la pérdida del Cielo y los dolores del Infierno. Pero sobre todo, porque te ofendí a Ti, oh Dios mío, que eres todo bondad y mereces todo mi amor. Me propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, confesar mis pecados, hacer penitencia y enmendar mi vida. Amén. (mencione aquí su petición…) Reza las tres primeras decenas del Rosario. Madre, Desatadora de Nudos, generosa y compasiva, vengo a Ti hoy para encomendarte nuevamente este nudo… en mi vida y para pedir la divina sabiduría para deshacer, bajo la luz del Espíritu Santo, este enredo de problemas. Nadie te vio jamás enojada; al contrario, tus palabras estaban tan cargadas de dulzura que el Espíritu Santo se manifestó en tus labios. Aleja de mí la amargura, el enojo y el odio que este nudo me ha causado. Dame, oh Madre querida, algo de la dulzura y sabiduría que se reflejan silenciosamente en tu corazón. Y así como estuviste presente en Pentecostés, pide a Jesús que me envíe una nueva presencia del Espíritu Santo en este momento de mi vida. ¡Espíritu Santo, ven sobre mí! María, Desatadora de Nudos, ruega por mí. María, junto a Dios, es poderosa. Reza las dos últimas decenas del Rosario. Virgen María, Madre de la hermosa amor, Madre que nunca se niega a acudir en ayuda de un hijo necesitado, Madre cuyas manos nunca cesan de servir a tus amados hijos porque son movidas por el amor divino y la inmensa misericordia que existe en tu corazón, vuelve tus ojos compasivos hacia mí y contempla el enredo de nudos que existe en mi vida. Tú sabes muy bien cuán desesperado estoy, mi dolor y cómo estoy atado por estos nudos. María, Madre a quien Dios confió el deshacer los nudos en la vida de sus hijos, encomiendo a tus manos la cinta de mi vida. Nadie, ni siquiera el mismo maligno, puede quitarla de tu precioso cuidado. En tus manos no hay nudo que no pueda ser deshecho. Madre Poderosa, por tu gracia y el poder de intercesión ante Tu Hijo y Mi Libertador, Jesús, toma hoy en tus manos este nudo… Te ruego que lo deshagas para la gloria de Dios, de una vez por todas, Tú eres mi esperanza. Oh Señora mía, eres la única consolación que Dios me da, la fortaleza de mi flaca fuerza, el enriquecimiento de mi desolación y, con Cristo, la libertad de mis cadenas. Escucha mi súplica. ¡Guárdame, guíame, protégeme, oh refugio seguro! María, Desatadora de Nudos, ruega por mí. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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