Novena a María Desatanudos - Novena Inquebrantable - Día 6
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Reza el Acto de Contrición: Oh Dios mío, estoy verdaderamente arrepentido de haberte ofendido. Detesto todos mis pecados porque temo la pérdida del Cielo y los tormentos del Infierno. Pero sobre todo, porque te ofendí a ti, oh Dios mío, que eres todo bondad y merecedor de todo mi amor. Me propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, confesar mis pecados, hacer penitencia y enmendar mi vida. Amén. (mencione aquí su petición…) Reza las primeras 3 décadas del Rosario. Reina de la Misericordia, te confío este nudo en mi vida… y te pido que me des un corazón paciente hasta que lo deshagas. Enseñame a perseverar en la palabra viva de Jesús, en la Eucaristía, en el Sacramento de la Confesión; quédate conmigo y prepara mi corazón para celebrar con los ángeles la gracia que me será concedida. ¡Amén! ¡Aleluya! María, Desatanudos, ruega por mí. Eres bella, María, y no hay mancha de pecado en Ti. Reza las últimas 2 décadas del Rosario. Virgen María, Madre del amor hermoso, Madre que nunca se niega a acudir en ayuda de un hijo necesitado, Madre cuyas manos nunca cesan de servir a tus amados hijos porque son movidas por el amor divino y la inmensa misericordia que existe en tu corazón, dirige tus ojos compasivos hacia mí y mira el enredo de nudos que existen en mi vida. Sabes muy bien cuán desesperado estoy, mi dolor y cómo estoy atado por estos nudos. María, Madre a quien Dios confió la tarea de deshacer los nudos en la vida de Sus hijos, te encomiendo en tus manos la cinta de mi vida. Nadie, ni siquiera el mismo maligno, puede quitarla de tu precioso cuidado. En tus manos no hay nudo que no pueda ser deshecho. Madre poderosa, por tu gracia y poder intercesor con Tu Hijo y Mi Libertador, Jesús, toma en tus manos hoy este nudo… te ruego que lo deshagas para la gloria de Dios, de una vez por todas, Tú eres mi esperanza. Oh Señora, eres la única consolación que Dios me da, la fortaleza de mi débil fuerza, el enriquecimiento de mi desolación y con Cristo la libertad de mis cadenas. Escucha mi súplica. Guárdame, guíame, protégeme, ¡oh refugio seguro! María, Desatanudos, ruega por mí. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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Recen juntos: Novena a María Desatanudos - Novena Inquebrantable - Día 6
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