Novena a María Desata Nudos - Oración Inquebrantable de Novena - Día 8
En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Reza el Acto de Contrición: Oh Dios mío, me pesa de todo corazón haberte ofendido. Detesto todos mis pecados porque temo la pérdida del Cielo y los dolores del Infierno. Pero sobre todo, porque te ofendí a Ti, oh Dios mío, que eres todo bueno y merecedor de todo mi amor. Me propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, confesar mis pecados, hacer penitencia y enmendar mi vida. Amén. (mencione aquí su petición…) Reza las primeras 3 decenas del Rosario. Virgen Madre de Dios, rebosante de misericordia, ten piedad de tu hijo y desata este nudo…en mi vida. Necesito tu visita en mi vida, como tú visitaste a Isabel. Tráeme a Jesús, tráeme al Espíritu Santo. Enséñame a practicar las virtudes del valor, la alegría, la humildad y la fe, y, como Isabel, a ser lleno del Espíritu Santo. Haz que descanse con alegría en tu regazo, María. Te consagro como mi madre, Reina y amiga. Te entrego mi corazón y todo lo que tengo (mi hogar y mi familia, mis bienes materiales y espirituales). Soy tuyo para siempre. Pon tu corazón en mí para que pueda hacer todo lo que Jesús me dice. María, Desata Nudos, ruega por mí. Vayamos, por tanto, llenos de confianza, al trono de la gracia. Reza las últimas 2 decenas del Rosario. Virgen María, Madre de hermoso amor, Madre que nunca se niega a venir en ayuda de un hijo en necesidad, Madre cuyas manos nunca cesan de servir a tus amados hijos porque son movidas por el amor divino y la inmensa misericordia que existe en tu corazón, lanza tus ojos compasivos sobre mí y ve el enredo de nudos que existen en mi vida. Sabes muy bien cuán desesperado estoy, mi dolor y cómo estoy atado por estos nudos. María, Madre a quien Dios confió el desatar los nudos en la vida de Sus hijos, encomiendo a tus manos la cinta de mi vida. Nadie, ni siquiera el mismo maligno, puede quitarlo de tu precioso cuidado. En tus manos no hay nudo que no pueda ser deshecho. Madre poderosa, por tu gracia y poder intercesor con Tu Hijo y Mi Libertador, Jesús, toma en tus manos hoy este nudo… Te ruego que lo desates para la gloria de Dios, de una vez por todas, Tú eres mi esperanza. Oh, Señora mía, eres el único consuelo que Dios me da, la fortaleza de mi débil fuerza, el enriquecimiento de mi desamparo y con Cristo la libertad de mis cadenas. Escucha mi súplica. Guárdame, guíame, protégeme, ¡oh refugio seguro! María, Desata Nudos, ruega por mí. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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