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Oración

Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 169

intercession
La oración

En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Primera Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús Cristo! Dulzura eterna para los que te aman, alegría que sobrepasa toda alegría y todo deseo, Salvación y Esperanza de todos los pecadores, que has probado no tener mayor deseo que estar entre los hombres, aun asumiendo la naturaleza humana en la plenitud del tiempo por amor a ellos, recuerda todos los sufrimientos que has soportado desde el instante de tu concepción, y especialmente durante tu Pasión, tal como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad en el plan divino. Recuerda, oh Señor, que durante la Última Cena con tus discípulos, habiendo lavado sus pies, les diste tu Cuerpo y Sangre Más Preciosos, y mientras al mismo tiempo los consolabas dulcemente, les predecías tu venidera Pasión. Recuerda la tristeza y amargura que experimentaste en tu Alma, cuando tú mismo diste testimonio diciendo: “Mi alma está triste hasta la muerte.” Recuerda todo el miedo, angustia y dolor que sufriste en tu delicado Cuerpo antes del tormento de la crucifixión, cuando, después de haber orado tres veces, bañado en sudor de sangre, fuiste traicionado por Judas, tu discípulo, arrestado por el pueblo de una nación que habías elegido y elevado, acusado por falsos testigos, juzgado injustamente por tres jueces durante el esplendor de tu juventud y durante la solemnidad de la Pascua. Recuerda que fuiste despojado de tus vestiduras y revestido de las de la burla; que tu Rostro y tus Ojos fueron velados, que fuiste abofeteado, coronado de espinas, con una caña puesta en tus Manos, y que fuiste aplastado con golpes y abrumado con afrentas y deshonras. En memoria de todos estos dolores y sufrimientos que soportaste antes de tu Pasión en la Cruz, concédeme antes de mi muerte verdadera contrición, una confesión sincera y completa, un digno resarcimiento y la remisión de todos mis pecados. Amén. Segunda Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! verdadera libertad de los ángeles, Paraíso de delicias, recuerda el horror y la tristeza que soportaste cuando tus enemigos, como leones furiosos, te rodearon, y con miles de insultos, escupitajos, golpes, laceraciones y otras crueldades inauditas, te atormentaron a su antojo. Considerando estos tormentos y palabras insultantes, te suplico, oh mi Salvador, que me liberes de todos mis enemigos, visibles e invisibles, y que me conduzcas, bajo tu protección, a la perfección de la salvación eterna. Amén. Tercera Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Creador del Cielo y de la tierra, a quien nada puede abarcar o limitar, Tú que englobas y sostienes todo bajo tu Amorosa potencia, recuerda el dolor muy amargo que sufriste cuando los judíos clavaron tus Sagradas Manos y Pies en la Cruz, golpe tras golpe con grandes clavos romos, y al no encontrarte en un estado lo suficientemente lastimoso para satisfacer su furia, ampliaron tus Heridas, y añadieron dolor al dolor, y con una crueldad indescriptible estiraron tu Cuerpo en la Cruz, tirándote de todos lados, así dislocando tus Miembros. Te ruego, oh Jesús, por la memoria de este amoroso sufrimiento de la Cruz, que me concedas la gracia de temerte y amarte. Amén. Cuarta Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Médico celestial, elevado en la Cruz para sanar nuestras heridas con las tuyas, recuerda los moretones que sufriste y la debilidad de todos tus Miembros que fueron distendidos hasta tal punto que jamás hubo dolor como el tuyo. Desde la corona de tu Cabeza hasta las Plantas de tus Pies, no había un solo lugar en tu Cuerpo que no estuviese en tormento, y aun así, olvidando todos tus sufrimientos, no cesaste de orar a tu Padre Celestial por tus enemigos, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Por esta gran Misericordia, y en memoria de este sufrimiento, concede que el recuerdo de tu Más Amarga Pasión pueda producir en nosotros una perfecta contrición y la remisión de todos nuestros pecados. Amén. Quinta Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Espejo del esplendor eterno, recuerda la tristeza que experimentaste, al contemplar en la luz de tu Divinidad la predestinación de aquellos que serían salvados por los méritos de tu Sagrada Pasión, al mismo tiempo viste la gran multitud de réprobos que serían condenados por sus pecados, y te quejaste amargamente de esos pecadores perdidos y desafortunados. Por el abismo de compasión y piedad, y especialmente por la bondad que mostraste al buen ladrón cuando le dijiste: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso.” Te ruego, oh Dulce Jesús, que a la hora de mi muerte me muestres tu misericordia. Amén. Sexta Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Rey amado y deseado, recuerda el dolor que sufriste, cuando desnudo y como un criminal común, fuiste clavad@ y elevado en la Cruz, cuando todos tus parientes y amigos te abandonaron, excepto tu Madre Amada, que permaneció cerca de ti durante tu agonía y a quien confiaste a tu fiel discípulo cuando dijiste a María: “Mujer, ahí tienes a tu hijo.” y a San Juan: “Hijo, ahí tienes a tu Madre.” Te ruego, oh mi Salvador, por la espada de dolor que atravesó el alma de tu santa Madre, que tengas compasión de mí en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, y que me asistas en todas mis pruebas, y especialmente a la hora de mi muerte. Amén. Séptima Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Fuente inagotable de compasión, que con un profundo gesto de Amor, dijiste desde la Cruz: “¡Tengo sed!” padeciste por la sed de la salvación de la raza humana. Te ruego, oh mi Salvador, que enciendas en nuestros corazones el deseo de aspirar a la perfección en todos nuestros actos; y que apagues en nosotros la concupiscencia de la carne y el ardor de los deseos mundanos. Amén. (mencione aquí su petición…) Octava Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Dulzura de los corazones, deleite del espíritu, por la amargura del vinagre y la hiel que degustaste en la Cruz por Amor a nosotros, concédenos la gracia de recibir dignamente tu Precioso Cuerpo y Sangre durante nuestra vida y a la hora de nuestra muerte, para que sirvan de remedio y consuelo para nuestras almas. Amén. Novena Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Virtud real, alegría de la mente, recuerda el dolor que soportaste al ser sumergido en un océano de amargura ante la proximidad de la muerte, insultado, ultrajado por los judíos, clamaste a gran voz que te habías sentido abandonado por tu Padre, diciendo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Por esta angustia, te ruego, oh mi Salvador, que no me abandones en los terrores y dolores de mi muerte. Amén. Décima Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Tú que eres el principio y el fin de todas las cosas, vida y virtud, recuerda que por nuestra causa fuiste sumergido en un abismo de sufrimientos desde las plantas de tus Pies hasta la corona de tu Cabeza. Considerando la enormidad de tus Heridas, enséñame a guardar, por puro amor, tus Mandamientos, cuyo camino es ancho y fácil para aquellos que te aman. Amén. Undécima Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Profundo abismo de misericordia, te ruego, en memoria de tus Heridas que penetraron hasta la médula de tus Huesos y a lo profundo de tu ser, que me alejes, miserable pecador, abrumado por mis ofensas, del pecado y me escondas de tu Rostro, justamente irritado contra mí, escóndeme en tus Heridas, hasta que tu ira e indignación justa hayan pasado. Amén. Duodécima Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Espejo de la Verdad, símbolo de unidad, vínculo de Caridad, recuerda la multitud de heridas con las que estuviste cubierto de pies a cabeza, desgarrado y enrojecido por el derrame de tu adorable Sangre. Oh Gran y Universal Dolor que sufriste en tu carne virginal por Amor a nosotros! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué hay que pudieses haber hecho por nosotros que no hayas hecho? Que el fruto de tus sufrimientos se renueve en mi alma por el fiel recuerdo de tu Pasión, y que tu Amor aumente en mi corazón cada día, hasta que te vea en la eternidad, Tú que eres el tesoro de todo bien verdadero y toda alegría, que te ruego que me concedas, oh Dulcísimo Jesús, en el Cielo. Amén. Decimotercera Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Fuerte León, Rey Inmortal e Invencible, recuerda el dolor que soportaste cuando toda tu fuerza, tanto moral como física, se agotó por completo, inclinaste tu Cabeza, diciendo: “Todo está consumado.” Por esta angustia y dolor, te ruego, Señor Jesús, que tengas misericordia de mí a la hora de mi muerte cuando mi mente esté muy turbada y mi alma en angustia. Amén. Decimocuarta Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Hijo único del Padre, Esplendor y figura de Su Sustancia, recuerda la sencilla y humilde recomendación que hiciste de tu Alma a tu Padre Eterno, diciendo: “Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu.” Y con tu Cuerpo todo desgarrado, y tu Corazón roto, y las entrañas de tu Misericordia abiertas para redimirnos, exhalaste tu último aliento. Por esta Preciosa Muerte, te ruego oh Rey de Santos, consuélame y ayúdame a resistir al diablo, la carne y el mundo, para que, muerto al mundo, viva solo para Ti. Te ruego, que a la hora de mi muerte me recibas, a mí, peregino y exiliado volviendo a Ti. Amén. Decimoquinta Oración Padre Nuestro - Ave María Oh Jesús! Verdadera y fructífera Vid! Recuerda el abundante derrame de Sangre que tan generosamente derramaste de tu Sagrado Cuerpo como jugo de uvas en un lagar. De tu Costado, perforado con una lanza por un soldado, brotaron sangre y agua hasta que no quedó en tu Cuerpo ni una gota, y finalmente, como un manojo de mirra elevado en lo alto de la Cruz, tu delicada Carne fue destruida, la misma Sustancia de tu Cuerpo se marchitó, y la Médula de tus Huesos se secó. Por esta amarga Pasión y por el derrame de tu Preciosa Sangre, te ruego, oh Dulcísimo Jesús, que recibas mi alma cuando esté en la agonía de la muerte. Amén. Conclusión Oh Dulcísimo Jesús! Traspasa mi corazón para que mis lágrimas de penitencia y amor sean mi pan de día y de noche; mándame convertirme enteramente a Ti, que mi corazón sea tu morada perpetua, que mi conversación te sea grata, y que el final de mi vida sea tan digno de alabanza que merezca el Cielo y allí, con tus santos, te alabe para siempre. Amén. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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Recen juntos: Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 169

Solua abre cada día con una breve oración en familia — suave para los niños, fiel a la temporada.

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