Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 242
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Primera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús Cristo! Dulzura eterna para quienes te aman, alegría que supera toda alegría y todo deseo, salvación y esperanza de todos los pecadores, que has demostrado no tener mayor deseo que estar entre los hombres, asumiendo la naturaleza humana en la plenitud del tiempo por amor a ellos, recuerda todos los sufrimientos que has soportado desde el instante de tu concepción y, especialmente, durante tu Pasión, como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad en el plan divino. Recuerda, oh Señor, que durante la Última Cena con tus discípulos, habiendo lavado sus pies, les diste tu Cuerpo y Sangre Preciosos, y mientras al mismo tiempo los consolabas dulcemente, les profetizaste tu venidera Pasión. Recuerda la tristeza y amargura que experimentaste en tu Alma cuando diste testimonio diciendo: "Mi alma está triste hasta la muerte." Recuerda todo el miedo, angustia y dolor que sufriste en tu delicado Cuerpo antes del tormento de la crucifixión, cuando, después de haber orado tres veces, bañado en sudor de sangre, fuiste traicionado por Judas, tu discípulo, arrestado por el pueblo de una nación que habías escogido y elevado, acusado por falsos testigos, injustamente juzgado por tres jueces durante la flor de tu juventud y durante la solemne época pascual. Recuerda que fuiste despojado de tus vestiduras y vestido con las de la burla; que tu rostro y tus ojos fueron velados, que fuiste golpeado, coronado de espinas, una caña puesta en tus manos, que fuiste aplastado con golpes y abrumado con afrentas y ultrajes. En memoria de todos estos dolores y sufrimientos que soportaste antes de tu Pasión en la Cruz, concédeme antes de mi muerte verdadera contrición, una confesión sincera y completa, satisfacción digna y la remisión de todos mis pecados. Amén. Segunda Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera libertad de los ángeles, Paraíso de delicias, recuerda el horror y la tristeza que sufriste cuando tus enemigos, como leones furiosos, te rodearon y con miles de insultos, escupitajos, golpes, laceraciones y otras crueldades inauditas, te atormentaron a su antojo. En consideración a estos tormentos y palabras insultantes, te ruego, oh mi Salvador, que me libres de todos mis enemigos, visibles e invisibles, y que me lleves, bajo tu protección, a la perfección de la salvación eterna. Amén. Tercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Creador del cielo y de la tierra a quien nada puede contener o limitar, Tú que abarcas y sostienes a todos bajo tu amoroso poder, recuerda el dolor tan amargo que sufriste cuando los judíos clavaron tus Sagradas Manos y Pies a la Cruz golpe tras golpe con grandes clavos romos, y al no encontrarte en un estado lo suficientemente lamentable para satisfacer su furia, agrandaron tus heridas, y añadieron dolor a dolor, y con indescriptible crueldad tendieron tu Cuerpo en la Cruz, tirándote de todos lados, dislocando así tus miembros. Te pido, oh Jesús, por la memoria de este sufrimiento tan amoroso de la Cruz, que me concedas la gracia de temerte y amarte. Amén. Cuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Médico celestial, levantado en la Cruz para sanar nuestras heridas con las tuyas, recuerda los golpes que sufriste y la debilidad de todos tus miembros que estaban distendidos a tal grado que nunca hubo dolor como el tuyo. Desde la corona de tu cabeza hasta la planta de tus pies no había un solo punto en tu cuerpo que no estuviese en tormento, y sin embargo, olvidando todas tus sufrimientos, no cesaste de orar a tu Padre Celestial por tus enemigos, diciendo: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen." Por esta gran misericordia, y en memoria de este sufrimiento, concede que el recuerdo de tu Pasión más amarga produzca en nosotros una contrición perfecta y la remisión de todos nuestros pecados. Amén. Quinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de esplendor eterno, recuerda la tristeza que experimentaste, al contemplar en la luz de tu divinidad la predestinación de aquellos que serían salvados por los méritos de tu Sagrada Pasión; viste al mismo tiempo, la gran multitud de reprobados que serían condenados por sus pecados, y lamentaste amargamente por esos pecadores desesperados y desafortunados. Por el abismo de compasión y piedad, y especialmente por la bondad que mostraste al buen ladrón cuando le dijiste: "En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso." Te ruego, oh Dulce Jesús, que a la hora de mi muerte, me muestres misericordia. Amén. Sexta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Rey amado y deseado, recuerda el dolor que sufriste, cuando desnudo y como un criminal común, fuiste atado y levantado en la Cruz, cuando todos tus parientes y amigos te abandonaron, excepto tu Amada Madre, que permaneció cerca de ti durante tu agonía y a quien encomendaste a tu fiel discípulo cuando le dijiste a María: "Mujer, ahí tienes a tu hijo!" y a San Juan: "Hijo, ahí tienes a tu madre!" Te ruego, oh mi Salvador, por la espada de dolor que atravesó el alma de tu santa Madre, que tengas compasión de mí en toda mi aflicción y tribulación, tanto corporal como espiritual, y que me asistas en todas mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte. Amén. Séptima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuente inagotable de compasión, que con un profundo gesto de amor, dijiste desde la Cruz: "Tengo sed!" sufriste la sed por la salvación de la raza humana. Te ruego, oh mi Salvador, que enciendas en nuestros corazones el deseo de tender hacia la perfección en todos nuestros actos; y que apagues en nosotros la concupiscencia de la carne y el ardor de los deseos mundanos. Amén. (mencione aquí su petición…) Octava Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Dulzura de los corazones, deleite del espíritu, por la amargura del vinagre y del hiel que sufriste en la Cruz por amor a nosotros, concédenos la gracia de recibir dignamente tu Precioso Cuerpo y Sangre durante nuestra vida y a la hora de nuestra muerte, para que nos sirvan como remedio y consuelo para nuestras almas. Amén. Novena Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Virtud real, alegría de la mente, recuerda el dolor que sufriste cuando sumergido en un océano de amargura ante la proximidad de la muerte, insultado y afrentado por los judíos, clamaste en voz alta que estabas abandonado por tu Padre, diciendo: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" Por esta angustia, te ruego, oh mi Salvador, que no me abandones en los terrores y dolores de mi muerte. Amén. Décima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Que eres el principio y el fin de todas las cosas, vida y virtud, recuerda que por nosotros te sumergiste en un abismo de sufrimiento desde las plantas de tus pies hasta la corona de tu cabeza. En consideración a la enormidad de tus heridas, enséñame a guardar, por puro amor, tus mandamientos, cuyo camino es ancho y fácil para quienes te aman. Amén. Undécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Profundo abismo de misericordia, te ruego, en memoria de tus heridas que penetraron hasta la médula de tus huesos y a la profundidad de tu ser, que me alejes, miserable pecador, abrumado por mis ofensas, del pecado y me escondas de tu Rostro justamente irritado contra mí, escóndeme en tus heridas, hasta que pase tu ira y justa indignación. Amén. Duodécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de la Verdad, símbolo de unidad, vínculo de Caridad, recuerda la multitud de heridas con que cubriste de pies a cabeza, desgarrado y enrojecido por el derramamiento de tu adorable Sangre. ¡Oh gran y universal dolor que sufriste en tu carne virginal por amor a nosotros! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué hay que pudiste haber hecho por nosotros que no hayas hecho? Que el fruto de tus sufrimientos se renueve en mi alma por el fiel recuerdo de tu Pasión, y que tu amor aumente en mi corazón cada día, hasta que te vea en la eternidad, Tú que eres el tesoro de todo bien real y de toda alegría, que te pido que me concedas, oh Dulcísimo Jesús, en el Cielo. Amén. Decimotercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuerte León, Rey inmortal e invencible, recuerda el dolor que sufriste cuando toda tu fuerza, tanto moral como física, fue completamente agotada, inclinaste tu cabeza, diciendo: "Todo está consumado!" Por esta angustia y tristeza, te ruego, Señor Jesús, que tengas misericordia de mí en la hora de mi muerte cuando mi mente esté muy turbada y mi alma en agonía. Amén. Decimocuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Unigénito del Padre, esplendor y figura de su sustancia, recuerda la simple y humilde entrega que hiciste de tu alma a tu Padre Eterno, diciendo: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" Y con tu Cuerpo todo desgarrado, y tu Corazón roto, y los entrañas de tu Misericordia abiertas para redimirnos, expiraste. Por esta Preciosa Muerte, te ruego, oh Rey de los Santos, consuélame y ayúdame a resistir al diablo, la carne y el mundo, para que al estar muerto para el mundo, viva sólo para Ti. Te ruego, en la hora de mi muerte, que me recibas, como a un peregrino y un exiliado que regresa a Ti. Amén. Decimoquinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera y fructífera Vid! Recuerda el abundante derramamiento de Sangre que tan generosamente desprendiste de tu Sagrado Cuerpo como jugo de uvas en un lagar. De tu Costado, atravesado por una lanza por un soldado, brotaron sangre y agua hasta que no quedó en tu Cuerpo ni una sola gota, y finalmente, como un manojo de mirra elevado a la cima de la Cruz, tu delicada carne fue destruida, la mismísima sustancia de tu Cuerpo se marchitó, y la médula de tus huesos se secó. Por esta amarga Pasión y por el derramamiento de tu Preciosa Sangre, te ruego, oh Dulce Jesús, que recibas mi alma cuando esté en agonía de muerte. Amén. Conclusión ¡Oh Dulce Jesús! Abre mi corazón para que mis lágrimas de penitencia y amor sean mi pan día y noche; que yo me convierta enteramente a Ti, que mi corazón sea tu morada perpetua, que mi conversación te agrade y que el final de mi vida sea tan digno de alabanza que merezca el Cielo y allí, con tus santos, te alabe por siempre. Amén. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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Recen juntos: Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 242
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