Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 249
En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Primera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús Cristo! Dulzura eterna para los que te aman, alegría que supera toda alegría y todo deseo, Salvación y Esperanza de todos los pecadores, que has demostrado no tener mayor deseo que estar entre los hombres, incluso asumiendo la naturaleza humana en la plenitud del tiempo por amor a ellos, recuerda todos los sufrimientos que has soportado desde el instante de tu concepción, y especialmente durante tu Pasión, como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad en el plan Divino. Recuerda, oh Señor, que durante la Última Cena con tus discípulos, habiendo lavado sus pies, les diste tu Cuerpo y Sangre más Preciosos, y mientras los consolabas dulcemente, les profetizaste tu próxima Pasión. Recuerda la tristeza y amargura que experimentaste en tu Alma, cuando tú mismo diste testimonio diciendo: “Mi Alma está triste hasta la muerte.” Recuerda todo el miedo, angustia y dolor que sufriste en tu delicado Cuerpo antes del tormento de la crucifixión, cuando, después de haber orado tres veces, bañado en sudor de sangre, fuiste traicionado por Judas, tu discípulo, arrestado por el pueblo de una nación que habías elegido y elevado, acusado por falsos testigos, injustamente juzgado por tres jueces en la flor de tu juventud y durante la solemnidad de la Pascua. Recuerda que fuiste despojado de tus vestidos y vestido de burlas; que tu Rostro y Ojos fueron velados, que fuiste golpeado, coronado de espinas, con una caña en tus Manos, que fuiste aplastado a golpes y abrumado con afrentas y ultrajes. En memoria de todos estos dolores y sufrimientos que soportaste antes de tu Pasión en la Cruz, concédeme antes de mi muerte verdadera contrición, una confesión sincera y completa, una satisfacción digna y la remisión de todos mis pecados. Amén. Segunda Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera libertad de los ángeles, Paraíso de deleites, recuerda el horror y la tristeza que soportaste cuando tus enemigos, como leones furiosos, te rodearon, y con miles de insultos, escupitajos, golpes, laceraciones y otras crueldades inauditas, te atormentaron a voluntad. Considerando estos tormentos y palabras insultantes, te suplico, oh mi Salvador, que me liberes de todos mis enemigos, visibles e invisibles, y que, bajo tu protección, me lleves a la perfección de la salvación eterna. Amén. Tercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Creador del Cielo y de la tierra, a quien nada puede contener o limitar, tú que abrazas y sostienes a todos bajo tu Amoroso poder, recuerda el dolor tan amargo que sufriste cuando los judíos clavaron tus Sagradas Manos y Pies en la Cruz, golpe tras golpe con grandes clavos, y al no encontrarte en un estado lo suficientemente penoso para satisfacer su ira, agrandaron tus Heridas, y añadieron dolor a dolor, y con indescriptible crueldad estiraron tu Cuerpo en la Cruz, tirándote de todos lados, así dislocando tus Miembros. Te pido, oh Jesús, por la memoria de este sufrimiento tan Amoroso de la Cruz, que me concedas la gracia de temerte y amarte. Amén. Cuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Médico Celestial, elevado en la Cruz para sanar nuestras heridas con las Tuyas, recuerda los moretones que sufriste y la debilidad de todos Tus Miembros que estaban distendidos a tal grado que nunca hubo dolor como el Tuyo. Desde la corona de tu Cabeza hasta la planta de tus Pies no había un solo lugar en tu Cuerpo que no estuviera en tormento, y aún así, olvidando todos tus sufrimientos, no cesaste de orar a tu Padre Celestial por tus enemigos, diciendo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.” Por esta gran Misericordia, y en memoria de este sufrimiento, concede que el recuerdo de tu Más Amarga Pasión produzca en nosotros una contrición perfecta y la remisión de todos nuestros pecados. Amén. Quinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de esplendor eterno, recuerda la tristeza que experimentaste al contemplar en la luz de tu Divinidad la predestinación de aquellos que serían salvados por los méritos de tu Sagrada Pasión; viste al mismo tiempo una gran multitud de réprobos que serían condenados por sus pecados, y te quejaste amargamente de esos pecadores que estaban perdidos y sin esperanza. A través del abismo de compasión y piedad, y especialmente por la bondad que mostraste al buen ladrón cuando le dijiste: “En verdad, hoy estarás conmigo en el Paraíso.” Te ruego, oh Dulce Jesús, que a la hora de mi muerte, me muestres misericordia. Amén. Sexta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Rey amado y deseado, recuerda la pena que sufriste, cuando desnudo y como un criminal común, fuiste atado y elevado en la Cruz, cuando todos tus parientes y amigos te abandonaron, excepto tu Amadísima Madre, quien permaneció cerca de Ti durante tu agonía y a quien confiaste a tu fiel discípulo cuando le dijiste a María: “Mujer, he ahí a tu hijo.” y a San Juan: “Hijo, he ahí a tu Madre.” Te ruego, oh mi Salvador, por la espada de tristeza que atravesó el alma de tu Santa Madre, que tengas compasión de mí en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, y que me asistas en todas mis pruebas, y especialmente a la hora de mi muerte. Amén. Séptima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuente inagotable de compasión, que por un profundo gesto de Amor, dijiste desde la Cruz: “¡Tengo sed!” sufriste por la sed de la salvación de la humanidad. Te ruego, oh mi Salvador, que enciendas en nuestros corazones el deseo de tender a la perfección en todas nuestras acciones; y que apagues en nosotros la concupiscencia de la carne y el ardor de los deseos mundanos. Amén. (mencione aquí su petición…) Octava Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Dulzura de los corazones, deleite del espíritu, por la amargura del vinagre y la hiel que probaste en la Cruz por amor a nosotros, concédenos la gracia de recibir dignamente tu Precioso Cuerpo y Sangre durante nuestra vida y a la hora de nuestra muerte, para que sirvan como remedio y consuelo para nuestras almas. Amén. Novena Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Virtud real, alegría de la mente, recuerda el dolor que sufriste al estar sumergido en un océano de amargura ante la muerte, insultado y ultrajado por los judíos, clamaste en voz alta que habías sido abandonado por tu Padre, diciendo: “¡Dios mío, Dios mío, por qué me has desamparado?” A través de esta angustia, te ruego, oh mi Salvador, que no me abandones en los terrores y dolores de mi muerte. Amén. Décima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Que eres el principio y el fin de todas las cosas, vida y virtud, recuerda que por nuestra causa fuiste sumergido en un abismo de sufrimiento desde la planta de tus pies hasta la corona de tu cabeza. Considerando la enormidad de tus Heridas, enséñame a guardar, por amor puro, tus Mandamientos, cuyo camino es ancho y fácil para quienes te aman. Amén. Undécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Profundo abismo de misericordia, te ruego, en memoria de tus Heridas que penetraron hasta la médula de tus Huesos y a lo profundo de tu ser, que me alejes, a mí miserable pecador, abrumado por mis ofensas, del pecado y me ocultes de tu Rostro justamente irritado contra mí, escóndeme en tus Heridas, hasta que tu ira y justa indignación hayan cesado. Amén. Duodécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de la Verdad, símbolo de unidad, vínculo de Caridad, recuerda la multitud de heridas con que fuiste cubierto de pies a cabeza, desgarrado y enrojecido por el derrame de tu adorada Sangre. ¡Oh Gran y Universal Dolor que sufriste en tu virginal Carne por amor a nosotros! ¡Dulce Jesús! ¿Qué es lo que podrías haber hecho por nosotros que no hayas hecho? Que el fruto de tus sufrimientos se renueve en mi alma por el fiel recuerdo de tu Pasión, y que tu Amor crezca en mi corazón cada día, hasta que te vea en la eternidad, Tú que eres el tesoro de todo bien real y de toda alegría, que te ruego me concedas, oh Dulce Jesús, en el Cielo. Amén. Decimotercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! León fuerte, Rey inmortal e invencible, recuerda el dolor que sufriste cuando toda tu fuerza, tanto moral como física, se agotó por completo, inclinaste tu Cabeza, diciendo: “¡Todo está consumado!” Por esta angustia y tristeza, te ruego, Señor Jesús, que tengas misericordia de mí a la hora de mi muerte, cuando mi mente estará profundamente turbada y mi alma estará en angustia. Amén. Decimocuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Hijo único del Padre, Esplendor y figura de Su Sustancia, recuerda la simple y humilde recomendación que hiciste de tu Alma a tu Padre Eterno, diciendo: “¡Padre, en tus Manos encomiendo mi Espíripitu!” Y con tu Cuerpo todo desgarrado, y tu Corazón roto, y las entrañas de tu Misericordia abiertas para redimirnos, expiraste. Por esta Preciosa Muerte, te ruego, oh Rey de los Santos, que me consueles y me ayudes a resistir al diablo, la carne y el mundo, para que, muerto al mundo, viva solo para Ti. Te ruego, a la hora de mi muerte, que me recibas, un peregrino y un exiliado que regresa a Ti. Amén. Decimoquinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera y fructífera Vides, recuerda el abundante derramamiento de Sangre que derramaste tan generosamente de tu Sagrado Cuerpo como el jugo de las uvas en un lagar. De tu Lado, traspasado con una lanza por un soldado, brotaron sangre y agua hasta que no quedó una sola gota en tu Cuerpo, y finalmente, como un manojo de mirra levantado hasta la cima de la Cruz, tu delicada Carne fue destruida, la misma Sustancia de tu Cuerpo se marchitó, y la Médula de tus Huesos se secó. Por esta amarga Pasión y por el derramamiento de tu Preciosa Sangre, te ruego, oh Dulce Jesús, que recibas mi alma cuando esté en mi agonía. Amén. Conclusión ¡Oh Dulce Jesús! Traspasa mi corazón para que mis lágrimas de penitencia y amor sean mi pan día y noche; que me convierta totalmente a Ti, que mi corazón sea tu morada perpetua, que mi conversación sea agradable a Ti, y que el final de mi vida sea tan digno de alabanza que merezca el Cielo y allí, con tus santos, te alabe por siempre. Amén. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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Recen juntos: Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 249
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