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Oración

Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 317

intercession
La oración

En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Primera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús Cristo! Dulzura eterna para quienes te aman, gozo que supera todo gozo y todo deseo, salvación y esperanza de todos los pecadores, que has demostrado que no tienes mayor deseo que estar entre los hombres, incluso asumiendo la naturaleza humana en la plenitud del tiempo por amor a los hombres, recuerda todos los sufrimientos que has padecido desde el instante de tu concepción, y especialmente durante tu Pasión, como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad en el plan divino. Recuerda, oh Señor, que durante la Última Cena con tus discípulos, habiendo lavado sus pies, les diste tu Cuerpo y Sangre Preciosos, y mientras al mismo tiempo los consolabas dulcemente, les vaticinaste tu próxima Pasión. Recuerda la tristeza y amargura que experimentaste en tu Alma cuando tú mismo atestiguaste diciendo: “Mi Alma está triste hasta la muerte.” Recuerda todo el miedo, angustia y dolor que sufriste en tu delicado Cuerpo antes del tormento de la crucifixión, cuando, después de haber orado tres veces, bañado en sudor de sangre, fuiste traicionado por Judas, tu discípulo, arrestado por el pueblo de una nación que elegiste y elevaste, acusado por falsos testigos, juzgado injustamente por tres jueces durante la flor de tu juventud y en la solemnidad de la Pascua. Recuerda que fuiste despojado de tus vestiduras y vestido con ropas de burla; que tu Cara y tus Ojos fueron velados, que fuiste golpeado, coroado de espinas, una caña puesta en tus Manos, que recibiste golpizas y te abrumaron con afrentas e improperios. En memoria de todos estos dolores y sufrimientos que soportaste antes de tu Pasión en la Cruz, concédeme antes de mi muerte verdadera contrición, una confesión sincera y completa, una satisfacción digna y la remisión de todos mis pecados. Amén. Segunda Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera libertad de los ángeles, Paraíso de delicias, recuerda el horror y la tristeza que sufriste cuando tus enemigos, como leones furiosos, te rodearon, y mediante miles de insultos, escupitajos, golpes, laceraciones y otras crueldades inauditas, te atormentaron a su voluntad. En consideración a estos tormentos y palabras insultantes, te ruego, oh mi Salvador, que me libres de todos mis enemigos, visibles e invisibles, y me lleves, bajo tu protección, a la perfección de la salvación eterna. Amén. Tercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Creador del cielo y de la tierra, a quien nada puede abarcar o limitar, tú que envuelves y sostienes todo bajo tu Poder Amoroso, recuerda el dolor muy amargo que sufriste cuando los judíos clavaronsus Sagradas Manos y Pies en la Cruz, golpe tras golpe, con grandes clavos, y no encontrándote en un estado lo suficientemente lastimoso como para satisfacer su ira, ampliaron tus Heridas, añadieron dolor a dolor, y con crueldad indescriptible estiraron tu Cuerpo en la Cruz, tirándote por todos lados, dislocando así tus Miembros. Te imploro, oh Jesús, por la memoria de este sufrimiento tan Amoroso de la Cruz, que me concedas la gracia de temerte y amarte. Amén. Cuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Médico celestial, levantado en alto en la Cruz para sanar nuestras heridas con las tuyas, recuerda los moretones que sufriste y la debilidad de todos tus Miembros que fueron distendidos hasta un grado tal que nunca hubo dolor como el tuyo. Desde la corona de tu Cabeza hasta las Plantas de tus Pies no había un solo lugar en tu Cuerpo que no esté en tormento, y, sin embargo, olvidando todos tus sufrimientos, no cesabas de orar a tu Padre Celestial por tus enemigos, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Por esta gran Misericordia, y en memoria de este sufrimiento, concede que el recuerdo de tu Más Amarga Pasión produzca en nosotros una perfecta contrición y la remisión de todos nuestros pecados. Amén. Quinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de esplendor eterno, recuerda la tristeza que experimentaste, al contemplar en la luz de tu Divinidad la predestinación de aquellos que serían salvados por los méritos de tu Sagrada Pasión, viste al mismo tiempo la gran multitud de los reprobados que serían condenados por sus pecados, y te quejaste amargamente de esos pecadores perdidos y desafortunados. A través del abismo de compasión y piedad, y especialmente por la bondad que mostraste al buen ladrón cuando le dijiste: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso.” Te imploro, oh Dulce Jesús, que a la hora de mi muerte, tú me muestres tu misericordia. Amén. Sexta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Rey amado y más deseado, recuerda el dolor que sufriste, cuando desnudado y como un criminal común, fuiste fijado y elevado en la Cruz, cuando todos tus parientes y amigos te abandonaron, excepto tu Amada Madre, quien permaneció cerca de ti durante tu agonía y a quien encomendaste a tu fiel discípulo cuando le dijiste a María: “Mujer, he ahí tu hijo.” y a San Juan: “Hijo, he ahí tu Madre.” Te ruego, oh mi Salvador, por la espada de dolor que atravesó el alma de tu santa Madre, que tengas compasión de mí en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, y que me asistas en todas mis pruebas, y especialmente a la hora de mi muerte. Amén. Séptima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuente inagotable de compasión, que con un profundo gesto de Amor, dijiste desde la Cruz: “¡Tengo sed!”, sufriste de la sed por la salvación de la humanidad. Te imploro, oh mi Salvador, que inflames en nuestros corazones el deseo de tender a la perfección en todas nuestras acciones; y que extingas en nosotros la concupiscencia de la carne y el ardor de los deseos mundanos. Amén. (mencione aquí su petición…) Octava Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Dulzura de corazones, deleite del espíritu, por la amargura del vinagre y la hiel que probaste en la Cruz por amor a nosotros, concédenos la gracia de recibir dignamente tu Cuerpo y Sangre Preciosos durante nuestra vida y a la hora de nuestra muerte, para que sirvan de remedio y consuelo para nuestras almas. Amén. Novena Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Virtud real, alegría de la mente, recuerda el dolor que soportaste cuando sumergido en un océano de amargura ante la proximidad de la muerte, insultado, agraviado por los judíos, clamaste en voz alta que fuiste abandonado por tu Padre, diciendo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Por esta angustia, te imploro, oh mi Salvador, que no me abandones en los terrores y dolores de mi muerte. Amén. Décima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Que eres el principio y el fin de todas las cosas, vida y virtud, recuerda que por nuestra causa fuiste sumergido en un abismo de sufrimiento desde las Plantas de tus Pies hasta la corona de tu Cabeza. En consideración a la enormidad de tus Heridas, enséñame a guardar, a través del puro amor, tus Mandamientos, cuyo camino es amplio y fácil para quienes te aman. Amén. Undécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Profundo abismo de misericordia, te ruego, en memoria de tus Heridas que penetraron hasta la médula de tus Huesos y a lo más profundo de tu ser, que me alejes, miserable pecador, abrumado por mis ofensas, del pecado y me escondas de tu Rostro justo irritado contra mí, escóndeme en tus Heridas, hasta que tu ira y justa indignación hayan pasado. Amén. Duodécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de la Verdad, símbolo de unidad, vínculo de Caridad, recuerda la multitud de heridas con que estuviste cubierto de pies a cabeza, desgarrado y enrojecido por el derrame de tu adorable Sangre. ¡Oh Gran y Universal Dolor que sufriste en tu virginal Carne por amor a nosotros! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué podría haberse hecho por nosotros que no lo hayas hecho? Que el fruto de tus sufrimientos se renueve en mi alma por el fiel recuerdo de tu Pasión, y que tu Amor crezca en mi corazón cada día, hasta que te vea en la eternidad, tú que eres el tesoro de todo bien real y toda alegría, que te ruego que me concedas, oh Dulcísimo Jesús, en el Cielo. Amén. Décima tercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuerte León, Rey Inmortal e Invencible, recuerda el dolor que sufriste cuando toda tu fuerza, tanto moral como física, se agotó por completo, inclinaste tu Cabeza, diciendo: “Consumado es.” A través de esta angustia y dolor, te ruego, Señor Jesús, que tengas misericordia de mí a la hora de mi muerte cuando mi mente estará sumamente perturbada y mi alma en angustia. Amén. Décima cuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Hijo único del Padre, Esplendor y figura de Su Sustancia, recuerda la sencilla y humilde recomendación que hiciste de tu Alma a tu Eterno Padre, diciendo: “Padre, en tus Manos encomiendo mi Espíritu.” Y con tu Cuerpo todo desgarrado, y tu Corazón roto, y las entrañas de tu Misericordia abiertas para redimirnos, expiraste. Por esta Preciosa Muerte, te ruego, oh Rey de Santos, que me consoles y me ayudes a resistir al diablo, la carne y el mundo, para que, muerto al mundo, viva solo para ti. Te imploro, a la hora de mi muerte, que me recibas, un peregrino y un exilio que regresa a ti. Amén. Décima quinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera y fructífera Vid, recuerda el abundante derrame de Sangre que derramaste tan generosamente de tu Sagrado Cuerpo como jugo de uvas en un lagar. De tu Lado, herido por una lanza de un soldado, brotó sangre y agua hasta que no quedó en tu Cuerpo ni una sola gota, y al final, como un manojo de mirra elevado a la cima de la Cruz, tu delicada Carne fue destruida, la misma Sustancia de tu Cuerpo se marchitó, y la Médula de tus Huesos se secó. A través de esta amarga Pasión y del derrame de tu Preciosa Sangre, te ruego, oh Dulce Jesús, que recibas mi alma cuando esté en mi agonía de muerte. Amén. Conclusión ¡Oh Dulce Jesús! Perfora mi corazón para que mis lágrimas de penitencia y amor sean mi pan día y noche; que me convierta totalmente a ti, que mi corazón sea tu morada perpetua, que mi conversación sea agradable a ti, y que el final de mi vida sea tan digno de alabanza que merezca el Cielo y allí, con tus santos, te alabe por siempre. Amén. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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Recen juntos: Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 317

Solua abre cada día con una breve oración en familia — suave para los niños, fiel a la temporada.

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