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Oración

Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 356

intercession
La oración

En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Primera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús Cristo! Dulzura eterna para quienes te aman, alegría que supera toda alegría y todo deseo, salvación y esperanza de todos los pecadores, que has demostrado que no tienes mayor deseo que estar entre los hombres, incluso asumiendo la naturaleza humana en la plenitud del tiempo por amor a los hombres, recuerda todos los sufrimientos que has padecido desde el instante de tu concepción, y especialmente durante tu Pasión, tal como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad en el plan divino. Recuerda, oh Señor, que durante la Última Cena con tus discípulos, habiendo lavado sus pies, les diste tu Cuerpo y Sangre, y mientras a la vez los consolabas dulcemente, les pronunciaste la profecía de tu venidera Pasión. Recuerda la tristeza y amargura que experimentaste en tu Alma, cuando tu mismo atestiguaste diciendo: “Mi alma está triste hasta la muerte.” Recuerda todo el temor, angustia y dolor que sufriste en tu delicado Cuerpo antes del tormento de la crucifixión, cuando, después de haber orado tres veces, bañado en un sudor de sangre, fuiste traicionado por Judas, tu discípulo, arrestado por el pueblo de una nación que habías elegido y elevado, acusado por falsos testigos, injustamente juzgado por tres jueces en la flor de tu juventud y durante la solemne Pascua. Recuerda que fuiste despojado de tus vestiduras y vestido con ropas de burlas; que tu cara y ojos fueron velados, que fuiste golpeado, coronado de espinas, con una caña en tus manos, que te aplastaron con golpes y te abrumaron con afrentas y desprecios. En memoria de todos estos dolores y sufrimientos que padeciste antes de tu Pasión en la Cruz, concédeme antes de mi muerte verdadera contrición, una confesión sincera y completa, satisfacción digna y la remisión de todos mis pecados. Amén. Segunda Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera libertad de los ángeles, paraíso de deleites, recuerda el horror y la tristeza que soportaste cuando tus enemigos, como leones furiosos, te rodearon, y con miles de insultos, escupitajos, golpes, laceraciones y otras crueldades inauditas, te atormentaron a su antojo. En consideración de estos tormentos y palabras de insulto, te ruego, oh mi Salvador, que me libras de todos mis enemigos, visibles e invisibles, y que bajo tu protección, me lleves a la perfección de la salvación eterna. Amén. Tercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Creador del cielo y de la tierra, a quien nada puede abarcar o limitar, Tú que abrazas y sostienes a todos bajo tu amoroso poder, recuerda el dolor tan amargo que sufriste cuando los judíos clavaron tus manos y pies sagrados a la Cruz golpe tras golpe con clavos grandes y romos, y no encontrándote en un estado lo suficientemente lastimoso para satisfacer su rabia, expandieron tus herida, y añadieron dolor a dolor, y con indescriptible crueldad estiraron tu Cuerpo sobre la Cruz, tirando de ti por todos lados, dislocando así tus miembros. Te suplico, oh Jesús, por la memoria de este sufrimiento de amor en la Cruz, que me concedas la gracia de temerte y amarte. Amén. Cuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Médico celestial, elevado en la Cruz para sanar nuestras heridas con las tuyas, recuerda los moretones que sufriste y la debilidad de todos tus miembros que estaban distendidos hasta tal grado que nunca hubo dolor como el tuyo. Desde la corona de tu cabeza hasta las plantas de tus pies no había un solo lugar en tu Cuerpo que no estuviera atormentado, y, sin embargo, olvidando todos tus sufrimientos, no cesaste de orar a tu Padre Celestial por tus enemigos, diciendo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.” Por esta gran Misericordia, y en memoria de este sufrimiento, concede que el recuerdo de tu más amarga Pasión produzca en nosotros una perfecta contrición y la remisión de todos nuestros pecados. Amén. Quinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de esplendor eterno, recuerda la tristeza que experimentaste al contemplar en la luz de tu divinidad la predestinación de aquellos que serían salvos por los méritos de tu Sagrada Pasión, viste al mismo tiempo, la gran multitud de reprobados que serían condenados por sus pecados, y te quejaste amargamente de esos pecadores desesperadamente perdidos y desafortunados. Por el abismo de compasión y piedad, y especialmente por la bondad que mostraste al buen ladrón cuando le dijiste: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso.” Te ruego, oh Dulce Jesús, que a la hora de mi muerte, muestres misericordia hacia mí. Amén. Sexta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Rey amado y más deseado, recuerda el dolor que sufriste, cuando desnudo y como un criminal común, fuiste clavo y elevado en la Cruz, cuando todos tus parientes y amigos te abandonaron, excepto tu Madre amada, quien permaneció cerca de ti durante tu agonía y a quien confiaste a tu discípulo fiel cuando le dijiste a María: “Mujer, he ahí a tu hijo.” Y a San Juan: “Hijo, he ahí a tu Madre.” Te suplico, oh mi Salvador, por la espada de tristeza que atravesó el alma de tu santa Madre, que tengas compasión de mí en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, y que me asistas en todas mis pruebas, y especialmente a la hora de mi muerte. Amén. Séptima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuente inagotable de compasión, quien con un profundo gesto de amor, dijiste desde la Cruz: “¡Tengo sed!”, sufriste la sed por la salvación de la raza humana. Te ruego, oh mi Salvador, que inflames en nuestros corazones el deseo de tendemos hacia la perfección en todos nuestros actos; y que apagues en nosotros la concupiscencia de la carne y el ardor de los deseos del mundo. Amén. (mencione aquí su petición…) Octava Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Dulzura de los corazones, deleite del espíritu, por la amargura del vinagre y la hiel que degustaste en la Cruz por amor a nosotros, concédenos la gracia de recibir dignamente tu Precioso Cuerpo y Sangre durante nuestra vida y a la hora de nuestra muerte, para que sirvan de remedio y consuelo para nuestras almas. Amén. Novena Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Virtud real, alegría de la mente, recuerda el dolor que soportaste al sentirte sumergido en un océano de amargura ante la llegada de la muerte, insultado, ultrajado por los judíos, clamaste en voz alta que habías sido abandonado por tu Padre, diciendo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Por esta angustia, te suplico, oh mi Salvador, que no me abandones en los terrores y dolores de mi muerte. Amén. Décima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Que eres el principio y el fin de todas las cosas, vida y virtud, recuerda que por nosotros te sumergiste en un abismo de sufrimiento desde las plantas de tus pies hasta la corona de tu cabeza. En consideración de la enormidad de tus heridas, enséñame a guardar, por amor puro, tus Mandamientos, cuyo camino es ancho y fácil para quienes te aman. Amén. Undécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Profundo abismo de misericordia, te ruego, en memoria de tus heridas que penetraron hasta la médula de tus huesos y hasta el fondo de tu ser, que me alejes, miserable pecador, abrumado por mis ofensas, del pecado y que me escondas de tu rostro justamente irritado contra mí, escóndeme en tus heridas, hasta que tu ira y justa indignación hayan pasado. Amén. Duodécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de la Verdad, símbolo de unidad, vínculo de caridad, recuerda la multitud de heridas con las que estuviste cubierto de pies a cabeza, desgarrado y enrojecido por el derrame de tu sangre adorable. ¡Oh gran y universal dolor que sufriste en tu carne virginal por amor a nosotros! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué hay que pudieras haber hecho por nosotros que no hayas hecho? Que el fruto de tus sufrimientos se renueve en mi alma por el fiel recuerdo de tu Pasión, y que tu amor crezca en mi corazón cada día, hasta que te vea en la eternidad, tú que eres el tesoro de todo bien real y toda alegría, que te ruego me concedas, oh Dulcísimo Jesús, en el Cielo. Amén. Decimotercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuerte León, Rey inmortal e invencible, recuerda el dolor que sufriste cuando toda tu fuerza, tanto moral como física, se agotó por completo, inclinaste tu cabeza, diciendo: “Todo está consumado.” Por esta angustia y tristeza, te ruego, Señor Jesús, que tengas misericordia de mí a la hora de mi muerte cuando mi mente estará muy agitada y mi alma estará en angustia. Amén. Decimocuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Único Hijo del Padre, Esplendor y figura de su Sustancia, recuerda la simple y humilde entrega que hiciste de tu alma a tu Padre Eterno, diciendo: “¡Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu!” Y con tu cuerpo todo destrozado, y tu corazón roto, y las entrañas de tu misericordia abiertas para redimirnos, expiraste. Por esta preciosa muerte, te ruego, oh Rey de Santos, consuélame y ayúdame a resistir al diablo, la carne y el mundo, para que, muerto para el mundo, viva solo para Ti. Te ruego, a la hora de mi muerte, que me recibas, como un peregrino y un exiliado que regresa a Ti. Amén. Decimoquinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera y fructífera Vid. Recuerda el abundante derrame de sangre que generosamente vertiste de tu Sagrado Cuerpo como jugo de las uvas en un lagar. De tu costado, atravesado por una lanza de un soldado, brotó sangre y agua hasta que no quedó en tu Cuerpo una sola gota, y finalmente, como un manojo de mirra levantado en la cima de la Cruz, tu delicada carne fue destruida, la misma sustancia de tu Cuerpo se volvió estéril, y la médula de tus huesos se secó. Por esta amarga Pasión y por el derrame de tu Preciosa Sangre, te ruego, oh Dulce Jesús, que recibas mi alma cuando esté en agonía de muerte. Amén. Conclusión ¡Oh Dulce Jesús! Perfora mi corazón para que mis lágrimas de penitencia y amor sean mi pan día y noche; que yo me convierta enteramente a Ti, que mi corazón sea tu morada perpetua, que mi conversación te sea agradable, y que el final de mi vida sea tan digno de alabanza que merezca el Cielo y allí, con tus santos, te alabe por siempre. Amén. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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Recen juntos: Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 356

Solua abre cada día con una breve oración en familia — suave para los niños, fiel a la temporada.

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