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Oración

Novena a Santa Brígida de Suecia - Día 74

intercession
La oración

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Primera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús Cristo! Dulzura eterna para los que te aman, gozo que sobrepasa todo gozo y deseo, salvación y esperanza de todos los pecadores, que has demostrado no tener otro deseo mayor que estar entre los hombres, asumiendo incluso la naturaleza humana en la plenitud del tiempo por amor a los hombres, recuerda todos los sufrimientos que has soportado desde el instante de tu concepción, y especialmente durante tu Pasión, como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad en el plan divino. Recuerda, oh Señor, que durante la Última Cena con tus discípulos, habiendo lavado sus pies, les diste tu Cuerpo y Sangre Más Preciosos, y mientras al mismo tiempo los consolabas dulcemente, les profetizaste tu venidera Pasión. Recuerda la tristeza y amargura que experimentaste en tu Alma cuando tú mismo diste testimonio diciendo: “Mi alma está triste hasta la muerte.” Recuerda todo el temor, angustia y dolor que sufriste en tu delicado Cuerpo antes del tormento de la crucifixión, cuando, después de haber orado tres veces, bañado en sudor de sangre, fuiste traicionado por Judas, tu discípulo, arrestado por el pueblo de una nación que habías elegido y elevado, acusado por falsos testigos, juzgado injustamente por tres jueces durante el florecimiento de tu juventud y durante la solemnidad de la Pascua. Recuerda que fuiste despojado de tus prendas y vestido con las de burla; que tu rostro y ojos fueron velados, que fuiste golpeado, coronado de espinas, y se te puso una caña en las manos, que fuiste aplastado con golpes y abrumado con afrentas y ofensas. En memoria de todos estos dolores y sufrimientos que soportaste antes de tu Pasión en la Cruz, concédeme antes de mi muerte verdadera contrición, una confesión sincera y completa, satisfacción digna y la remisión de todos mis pecados. Amén. Segunda Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera libertad de los ángeles, Paraíso de delicias, recuerda el horror y la tristeza que sufriste cuando tus enemigos, como leones furiosos, te rodearon y, con miles de insultos, escupitajos, golpes, laceraciones y otras crueldades inauditas, te atormentaron a voluntad. En consideración de estos tormentos y palabras insultantes, te ruego, oh Salvador mío, que me libres de todos mis enemigos, visibles e invisibles, y me lleves, bajo tu protección, a la perfección de la salvación eterna. Amén. Tercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Creador del cielo y de la tierra a quien nada puede encerrar o limitar, tú que envuelves y sostienes todo bajo tu amoroso poder, recuerda el dolor tan amargo que sufriste cuando los judíos clavaron tus Sagradas Manos y Pies en la Cruz golpe tras golpe con grandes clavos, y al no encontrarte en un estado suficiente para satisfacer su furia, ampliaron tus heridas, y agregaron dolor a dolor, y con indescriptible crueldad estiraron tu Cuerpo en la Cruz, golpeándote por todos lados, así dislocando tus miembros. Te ruego, oh Jesús, por la memoria de este sufrimiento tan amoroso de la Cruz, que me concedas la gracia de temerte y amarte. Amén. Cuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Médico celestial, elevado en la Cruz para sanar nuestras heridas con las tuyas, recuerda las contusiones que sufriste y la debilidad de todos tus miembros que se expandieron hasta tal punto que nunca hubo dolor igual al tuyo. Desde la corona de tu cabeza hasta las plantas de tus pies, no había un solo lugar en tu Cuerpo que no estuviera en tormento, y, sin embargo, olvidando todas tus sufrimientos, no cesaste de orar a tu Padre Celestial por tus enemigos, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Por esta gran Misericordia, y en memoria de este sufrimiento, concede que el recuerdo de tu Más Amarga Pasión pueda lograr en nosotros una perfecta contricción y la remisión de todos nuestros pecados. Amén. Quinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de esplendor eterno, recuerda la tristeza que experimentaste al contemplar en la luz de tu Divinidad la predestinación de aquellos que serían salvos por los méritos de tu Sagrada Pasión, y al mismo tiempo viste la gran multitud de reprobados que serían condenados por sus pecados, y te quejaste amargamente de esos pecadores desesperadamente perdidos y desafortunados. Por el abismo de compasión y piedad, y especialmente por la bondad que manifestaste al buen ladrón cuando le dijiste: “Este día estarás conmigo en el Paraíso.” Te ruego, oh Dulce Jesús, que a la hora de mi muerte, me muestres tu misericordia. Amén. Sexta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Rey amado y más deseado, recuerda el dolor que sufriste, cuando desnudo y como un criminal común, fuiste fijado y elevado en la Cruz, cuando todos tus parientes y amigos te abandonaron, excepto tu Amada Madre, que permaneció cerca de ti durante tu agonía y a quien confiaste a tu fiel discípulo cuando dijiste a María: “Mujer, he ahí tu hijo!” y a San Juan: “Hijo, he ahí tu Madre!” Te ruego, oh Salvador mío, por la espada del dolor que atravesó el alma de tu santa Madre, que tengas compasión de mí en toda mi aflicción y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, y que me asistas en todas mis pruebas, y especialmente a la hora de mi muerte. Amén. Séptima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuente inagotable de compasión, que con un profundo gesto de amor, dijiste desde la Cruz: “¡Tengo sed!” sufriste de la sed por la salvación de la humanidad. Te ruego, oh Salvador mío, que inflames en nuestros corazones el deseo de tender a la perfección en todos nuestros actos; y que apagues en nosotros la concupiscencia de la carne y el ardor de los deseos mundanos. Amén. (mencione aquí su petición…) Octava Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Dulzura de los corazones, deleite del espíritu, por la amargura del vinagre y la hiel que probaste en la Cruz por amor a nosotros, concédenos la gracia de recibir dignamente tu Precioso Cuerpo y Sangre durante nuestra vida y a la hora de nuestra muerte, para que sirvan como remedio y consuelo para nuestras almas. Amén. Novena Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Virtud real, alegría de la mente, recuerda el dolor que sufriste al estar sumido en un océano de amargura ante la llegada de la muerte, insultado y ultrajado por los judíos, clamaste en voz alta que estabas abandonado por tu Padre, diciendo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Por esta angustia, te ruego, oh Salvador mío, que no me abandones en los terrores y dolores de mi muerte. Amén. Décima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Que eres el principio y el fin de todas las cosas, vida y virtud, recuerda que por nuestra causa fuiste sumido en un abismo de sufrimiento desde las plantas de tus pies hasta la corona de tu cabeza. En consideración a la enormidad de tus heridas, enséñame a guardar, por puro amor, tus Mandamientos, cuyo camino es amplio y fácil para aquellos que te aman. Amén. Undécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Profundo abismo de misericordia, te ruego, en memoria de tus Heridas que penetraron hasta la médula de tus Huesos y hasta lo más profundo de tu ser, me alejes, miserable pecador, abrumado por mis ofensas, del pecado y me escondas de tu rostro justamente irritado contra mí; escóndeme en tus Heridas, hasta que tu ira y justa indignación hayan pasado. Amén. Duodécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de la Verdad, símbolo de unidad, vínculo de la Caridad, recuerda la multitud de heridas con las que estuviste cubierto de pies a cabeza, desgarrado y enrojecido por el derrame de tu adorada Sangre. ¡Oh Gran y Universal Dolor que sufriste en tu carne virginal por amor a nosotros! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué es lo que pudiste haber hecho por nosotros que no has hecho? Que el fruto de tus sufrimientos sea renovado en mi alma por el fiel recuerdo de tu Pasión, y que tu Amor crezca en mi corazón cada día, hasta que te vea en la eternidad, tú que eres el tesoro de todo bien real y toda alegría, que te ruego me concedas, oh Dulcísimo Jesús, en el Cielo. Amén. Decimotercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuerte León, Rey Inmortal e Invencible, recuerda el dolor que soportaste cuando toda tu fuerza, tanto moral como física, se agotó por completo, inclinaste tu cabeza diciendo: “Todo está consumado.” Por esta angustia y tristeza, te ruego, Señor Jesús, que tengas misericordia de mí a la hora de mi muerte, cuando mi mente estará muy turbada y mi alma en agonía. Amén. Decimocuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Unico Hijo del Padre, Esplendor y figura de su Sustancia, recuerda la simple y humilde recomendación que hiciste de tu Alma a tu Padre Eterno, diciendo: “¡Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu!” Y con tu Cuerpo todo desgarrado, y tu Corazón roto, y las entrañas de tu Misericordia abiertas para redimirnos, expiraste. Por esta Preciosa Muerte, te ruego oh Rey de los Santos, consuélame y ayúdame a resistir al diablo, a la carne y al mundo, para que, muerto al mundo, viva solo para Ti. Te ruego que a la hora de mi muerte me recibas, como a un peregrino y un exiliado que vuelve a Ti. Amén. Decimoquinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera y fructífera Vid. Recuerda el abundante derrame de Sangre que tan generosamente derramaste de tu Sagrado Cuerpo como jugo de uvas en un lagar. De tu Lado, atravesado por una lanza de un soldado, brotaron sangre y agua, hasta que no quedó en tu Cuerpo una sola gota, y finalmente, como un manojo de mirra elevado en la cima de la Cruz, tu delicada carne fue destruida, la misma Sustancia de tu Cuerpo se marchitó, y la Médula de tus Huesos se secó. Por esta amarga Pasión y por el derrame de tu Preciosa Sangre, te ruego, oh Dulce Jesús, que recibas mi alma cuando esté en mi agonía de muerte. Amén. Conclusión ¡Oh Dulce Jesús! Perfora mi corazón para que mis lágrimas de penitencia y amor sean mi pan día y noche; que me convierta completamente a Ti, que mi corazón sea tu morada perpetua, que mi conversación sea grata a Ti, y que el final de mi vida sea tan digno de alabanza que merezca el Cielo y allí, con tus santos, te alabe por siempre. Amén. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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Recen juntos: Novena a Santa Brígida de Suecia - Día 74

Solua abre cada día con una breve oración en familia — suave para los niños, fiel a la temporada.

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