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Oración

Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 9

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La oración

En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Primera oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús Cristo! Dulzura eterna para quienes te aman, alegría que supera toda alegría y todo deseo, Salvación y Esperanza de todos los pecadores, que has demostrado que no tienes mayor deseo que estar entre los hombres, asumiendo la naturaleza humana en la plenitud del tiempo por amor a los hombres, recuerda todos los sufrimientos que has soportado desde el instante de tu concepción, y especialmente durante tu Pasión, tal como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad en el plan divino. Recuerda, oh Señor, que durante la Última Cena con tus discípulos, habiendo lavado sus pies, les diste tu Cuerpo y Sangre Preciosos, y mientras a la vez los consolabas dulcemente, les profetizaste tu próxima Pasión. Recuerda la tristeza y amargura que experimentaste en tu Alma al dar testimonio diciendo: “Mi Alma está triste hasta la muerte”. Recuerda todo el miedo, angustia y dolor que sufriste en tu delicado Cuerpo antes del tormento de la crucifixión, cuando, habiendo orado tres veces, empapado en sudor de sangre, fuiste traicionado por Judas, tu discípulo, arrestado por la gente de una nación que elegiste y elevaste, acusándote falsamente, juzgado injustamente por tres jueces en la flor de tu juventud y durante la solemnidad de la Pascua. Recuerda que fuiste despojado de tus vestiduras y vestido con las de la burla; que tu Rostro y Ojos fueron velados, que fuiste abofeteado, coronado de espinas, una caña puesta en tus Manos, que fuiste aplastado a golpes y abrumado con afrontas e indignidades. En memoria de todos estos dolores y sufrimientos que soportaste antes de tu Pasión en la Cruz, concédeme antes de mi muerte verdadera contrición, una confesión sincera y completa, satisfacción digna y la remisión de todos mis pecados. Amén. Segunda oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera libertad de los ángeles, Paraíso de deleites, recuerda el horror y la tristeza que soportaste cuando tus enemigos, como leones furiosos, te rodearon, y con miles de insultos, escupitajos, golpes, laceraciones y otras crueldades inauditas, te atormentaron a su antojo. En consideración de estos tormentos y palabras insultantes, te ruego, oh mi Salvador, que me liberes de todos mis enemigos, visibles e invisibles, y que me lleves, bajo tu protección, a la perfección de la salvación eterna. Amén. Tercera oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Creador del Cielo y la tierra a quien nada puede abarcar o limitar, Tú que sostienes y abarcas todo bajo tu poder amoroso, recuerda el dolor muy amargo que sufriste cuando los judíos clavaron tus sagradas Manos y Pies en la Cruz golpe tras golpe con grandes clavos romos, y al no encontrarte en un estado lo suficientemente lastimoso para satisfacer su ira, ensancharon tus Llagas, y añadieron dolor sobre dolor, y con crueldad indescriptible estiraron tu Cuerpo en la Cruz, tirándote de todos lados, dislocando así tus Miembros. Te imploro, oh Jesús, por la memoria de este sufrimiento tan Amoroso de la Cruz, que me concedas la gracia de temerte y amarte. Amén. Cuarta oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Médico celestial, elevado en la Cruz para sanar nuestras heridas con las tuyas, recuerda los moretones que sufriste y la debilidad de todos tus Miembros que estaban distendidos hasta tal grado que nunca hubo dolor como el tuyo. Desde la corona de tu Cabeza hasta las Plantas de tus Pies no había un solo lugar en tu Cuerpo que no estuviese en tormento, y aun así, olvidando todos tus sufrimientos, no cesaste de orar a tu Padre Celestial por tus enemigos, diciendo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Por esta gran Misericordia, y en memoria de este sufrimiento, concede que el recuerdo de tu Pasión más Amarga pueda lograr en nosotros una contrición perfecta y la remisión de todos nuestros pecados. Amén. Quinta oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de esplendor eterno, recuerda la tristeza que experimentaste, al contemplar en la luz de tu Divinidad la predestinación de quienes serán salvados por los méritos de tu Sagrada Pasión, al mismo tiempo, viste la gran multitud de reprobados que serán condenados por sus pecados, y te quejaste amargamente de esos pecadores desesperadamente perdidos y desafortunados. A través del abismo de compasión y piedad, y especialmente por la bondad que mostraste al buen ladrón cuando le dijiste: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Te ruego, oh Dulce Jesús, que a la hora de mi muerte, me muestres tu misericordia. Amén. Sexta oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Rey amado y muy deseable, recuerda el dolor que sufriste, cuando desnudo y como un criminal común, fuiste atado y elevado en la Cruz, cuando todos tus parientes y amigos te abandonaron, excepto tu amada Madre, quien permaneció a tu lado durante tu agonía y a quien confiaste a tu fiel discípulo cuando dijiste a María: “Mujer, he ahí tu hijo”, y a San Juan: “Hijo, he ahí tu Madre”. Te imploro, oh mi Salvador, por la espada de dolor que atravesó el alma de tu santa Madre, que tengas compasión de mí en toda mi aflicción y tribulación, tanto corporal como espiritual, y que me asistas en todas mis pruebas, y especialmente a la hora de mi muerte. Amén. Séptima oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuente inagotable de compasión, que por un profundo gesto de Amor, dijiste desde la Cruz: “¡Tengo sed!” sufriendo la sed por la salvación de la humanidad. Te ruego, oh mi Salvador, que inflames en nuestros corazones el deseo de tender hacia la perfección en todos nuestros actos; y que extingas en nosotros la concupiscencia de la carne y el ardor de los deseos mundanos. Amén. (mencione aquí su petición…) Octava oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Dulzura de los corazones, delicia del espíritu, por la amargura del vinagre y la hiel que degustaste en la Cruz por amor a nosotros, concédenos la gracia de recibir dignamente tu Precioso Cuerpo y Sangre durante nuestra vida y a la hora de nuestra muerte, para que sirvan como remedio y consuelo para nuestras almas. Amén. Novena oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Virtud real, alegría de la mente, recuerda el dolor que soportaste al sumergirte en un océano de amargura ante la muerte inminente, insultado y ultrajado por los judíos, clamaste en voz alta que estabas abandonado por tu Padre, diciendo: “¡Dios mío, Dios mío, por qué me has desamparado?”. A través de esta angustia, te ruego, oh mi Salvador, que no me abandones en los terrores y dolores de mi muerte. Amén. Décima oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Que eres el principio y el fin de todas las cosas, vida y virtud, recuerda que por nosotros te sumergiste en un abismo de sufrimiento desde las plantas de tus pies hasta la corona de tu cabeza. En consideración de la enormidad de tus Llagas, enséñame a guardar, por puro amor, tus Mandamientos, cuyo camino es amplio y fácil para quienes te aman. Amén. Undécima oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Profundo abismo de misericordia, te ruego, en memoria de tus Llagas que penetraron hasta la médula de tus Huesos y a lo más profundo de tu ser, que me alejes, a mí miserable pecador, abrumado por mis ofensas, del pecado y me escondas de tu Rostro justamentedirígido contra mí, escóndeme en tus Llagas, hasta que tu ira y justa indignación hayan pasado. Amén. Duodécima oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de la Verdad, símbolo de unidad, vínculo de la Caridad, recuerda la multitud de Llagas con las que estuviste cubierto de pies a cabeza, desgarrado y teñido por el derrame de tu adorable Sangre. ¡Oh Gran y Universal Dolor que sufriste en tu carne virginal por amor a nosotros! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué hubiera podido hacer por nosotros que no hayas hecho? Que el fruto de tus sufrimientos se renueve en mi alma por el fiel recuerdo de tu Pasión, y que tu Amor crezca en mi corazón cada día, hasta que te vea en la eternidad, tú que eres el tesoro de todo bien real y toda alegría, que te ruego me concedas, oh Dulcísimo Jesús, en el Cielo. Amén. Decimotercera oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuerte León, Rey inmortal e invencible, recuerda el dolor que sufriste cuando toda tu fuerza, tanto moral como física, se agotó por completo, inclinaste tu Cabeza, diciendo: “Está consumado”. A través de esta angustia y dolor, te ruego, Señor Jesús, que tengas misericordia de mí a la hora de mi muerte cuando mi mente estará muy turbada y mi alma estará en angustia. Amén. Decimocuarta oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Hijo único del Padre, Esplendor y figura de su Sustancia, recuerda la simple y humilde recomendación que hiciste de tu Alma a tu Eterno Padre, diciendo: “¡Padre, en tus manos entrego mi Espíritu!” Y con tu Cuerpo todo destrozado, y tu Corazón roto, y las entrañas de tu Misericordia abiertas para redimirnos, expiraste. Por esta Preciosa Muerte, te ruego, oh Rey de los Santos, consuélame y ayúdame a resistir al diablo, la carne y el mundo, para que, muerto para el mundo, viva solo para Ti. Te imploro, a la hora de mi muerte, que me recibas, a mí, peregrino y exiliado, que retorno a Ti. Amén. Decimoquinta oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera y fructífera Vid, recuerda el abundante derrame de Sangre que generosamente derramaste de tu Sagrado Cuerpo como jugo de uvas en un lagar. De tu Costado, penetrado con una lanza por un soldado, fluyó sangre y agua hasta que no quedó en tu Cuerpo una sola gota, y finalmente, como un manojo de mirra levantado en la cima de la Cruz, tu delicada Carne fue destruida, la misma Sustancia de tu Cuerpo se marchitó, y la Médula de tus Huesos se secó. A través de esta amarga Pasión y a través del derrame de tu Preciosa Sangre, te ruego, oh Dulce Jesús, que recibas mi alma cuando esté en la agonía de mi muerte. Amén. Conclusión ¡Oh Dulce Jesús! Traspasa mi corazón para que mis lágrimas de penitencia y amor sean mi pan día y noche; que me convierta enteramente a Ti, que mi corazón sea tu morada perpetua, que mi conversación te agrade, y que el fin de mi vida sea tan loable que me merezca el Cielo y allí, con tus santos, te alabe por siempre. Amén. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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Recen juntos: Novena de un año a Santa Brígida de Suecia - Día 9

Solua abre cada día con una breve oración en familia — suave para los niños, fiel a la temporada.

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