Novena a San Blas - Día 6
En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Dios Todopoderoso y Eterno, con viva fe y reverente adoración a Tu Divina Majestad, me postro ante Ti e invoco con confianza filial Tu suprema bondad y misericordia. Ilumina la oscuridad de mi intelecto con un rayo de Tu luz celestial e inflame mi corazón con el fuego de Tu divino amor, para que pueda contemplar las grandes virtudes y méritos del santo en cuyo honor hago esta novena y, siguiendo su ejemplo, imitar, como él, la vida de Tu divino Hijo. Además, te ruego que concedas, por los méritos e intercesión de este poderoso Ayudador, San Blas, la petición que humildemente te presento a través de él, diciendo devotamente: hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo. (mencione aquí su petición…) Escucha con benevolencia, si redunda en Tu mayor gloria y en la salvación de mi alma. Amén. Oración en honor a San Blas Oh Dios, líbranos por la intercesión de Tu santo obispo y mártir Blas, de todo mal de alma y cuerpo, especialmente de todos los males de la garganta; y concédenos la gracia de hacer una buena confesión con la confiada esperanza de obtener Tu perdón, y de alabar siempre con labios dignos Tu Santísimo Nombre. Por Cristo nuestro Señor. Amén. Invocación a San Blas San Blas, benéfico y fiel servidor de Dios, quien por amor a nuestro Salvador padeciste tantas torturas con paciencia y resignación; invoco tu poderosa intercesión. Presérvame de todos los males de alma y cuerpo. Por tus grandes méritos, Dios te dotó de la gracia especial para ayudar a quienes padecen males de la garganta; alivia y preserva de ellos, para que siempre pueda cumplir con mis deberes y, con la ayuda de la gracia de Dios, realizar obras buenas. Invoco tu ayuda como médico especial de las almas, para que pueda confesar mis pecados sinceramente en el sacramento de la Penitencia y obtener su perdón. Te encomiendo también a tu misericordiosa intercesión a aquellos que, por desgracia, ocultaron un pecado en la confesión. Obtén para ellos la gracia de acusarse sinceramente y con contrición del pecado que ocultaron, de las confesiones y comuniones sacrílegas que hicieron, y de todos los pecados que cometieron desde entonces, para que puedan recibir el perdón, la gracia de Dios y la remisión del castigo eterno. Amén. ¡Oh Señor mío y Dios mío! Te ofrezco mi petición en unión con la amarga pasión y muerte de Jesucristo, Tu Hijo, junto con los méritos de Su inmaculada y bendita Madre, María siempre virgen, y de todos los santos, particularmente con los de San Blas, el santo ayudador en cuyo honor hago esta novena. Mira con compasión, Señor misericordioso. Concede Tu gracia y Tu amor, y escucha benignamente mi oración. Amén. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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Recen juntos: Novena a San Blas - Día 6
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