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Oración

Novena a Santa Brígida de Suecia - Día 2

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La oración

En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Primera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús Cristo! Dulzura eterna para quienes te aman, alegría que supera toda alegría y todo deseo, Salvación y Esperanza de todos los pecadores, que has demostrado que no tienes mayor deseo que estar entre los hombres, asumiendo incluso la naturaleza humana en la plenitud del tiempo por amor a ellos, recuerda todos los sufrimientos que has soportado desde el instante de tu concepción, y especialmente durante tu Pasión, como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad en el plan Divino. Recuerda, Señor, que durante la Última Cena con tus discípulos, habiendo lavado sus pies, les diste tu Cuerpo y Sangre Más Preciosos, y mientras a la vez los consolabas dulcemente, les profetizaste tu venidera Pasión. Recuerda la tristeza y amargura que experimentaste en tu Alma al dar testimonio, diciendo: “Mi Alma está triste hasta la muerte.” Recuerda todo el miedo, angustia y dolor que sufriste en tu delicado Cuerpo antes del tormento de la crucifixión, cuando, después de haber orado tres veces, bañado en un sudor de sangre, fuiste traicionado por Judas, tu discípulo, arrestado por el pueblo de una nación que habías elegido y elevado, acusado por testigos falsos, juzgado injustamente por tres jueces, durante la flor de tu juventud y durante la solemne Pascua. Recuerda que fuiste despojado de tus vestiduras y vestido con las de burla; que tu Rostro y Ojos fueron velados, que fuiste golpeado, coronado de espinas, una caña puesta en tus Manos, que fuiste aplastado a golpes y abrumado con afrentas y deshonras. En memoria de todos estos dolores y sufrimientos que soportaste antes de tu Pasión en la Cruz, concédeme antes de mi muerte una verdadera contrición, una confesión sincera y total, una satisfacción digna y la remisión de todos mis pecados. Amén. Segunda Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera libertad de los ángeles, Paraíso de delicias, recuerda el horror y la tristeza que soportaste cuando tus enemigos, como leones furiosos, te rodeaban, y mediante miles de insultos, escupitajos, golpes, laceraciones y otras crueldades inauditas, te atormentaban a voluntad. En consideración de estos tormentos y palabras insultantes, te suplico, oh mi Salvador, que me liberes de todos mis enemigos, visibles e invisibles, y me lleves, bajo tu protección, a la perfección de la salvación eterna. Amén. Tercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Creador del Cielo y la tierra a quien nada puede abarcar o limitar, Tú que envuelves y sostienes a todos bajo tu Amorosa potestad, recuerda el dolor muy amargo que sufriste cuando los judíos clavaron tus Santos Manos y Pies a la Cruz golpe tras golpe con grandes clavos romos, y al no encontrarte en un estado lo suficientemente desafortunado para satisfacer su ira, agrandaron tus Heridas, y añadieron dolor a dolor, y con indescriptible crueldad estiraron tu Cuerpo en la Cruz, tirándote de todos lados, así dislocando tus Miembros. Te ruego, oh Jesús, por la memoria de este sufrimiento tan Amable de la Cruz, que me concedas la gracia de temerte y amarte. Amén. Cuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Médico Celestial, elevado en la Cruz para sanar nuestras heridas con las Tuyas, recuerda los moretones que sufriste y la debilidad de todos tus Miembros que se distendieron hasta tal grado que nunca hubo dolor igual al Tuyo. Desde la corona de tu Cabeza hasta las Plantas de tus Pies no hubo un solo lugar en tu Cuerpo que no estuviera atormentado, y aun así, olvidando todos tus sufrimientos, no cesaste de orar a tu Padre Celestial por tus enemigos, diciendo: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.” Por esta gran Misericordia, y en memoria de este sufrimiento, concede que el recuerdo de tu Más Amarga Pasión pueda efectivar en nosotros una perfecta contrición y la remisión de todos nuestros pecados. Amén. Quinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de splendor eterno, recuerda la tristeza que experimentaste al contemplar a la luz de tu Divinidad la predestinación de quienes serían salvados por los méritos de tu Santa Pasión; viste al mismo tiempo, la gran multitud de los reprobados que serían condenados por sus pecados, y te quejaste amargamente de esos pecadores desesperadamente perdidos y desafortunados. Por el abismo de compasión y piedad, y especialmente por la bondad que mostraste al buen ladrón cuando le dijiste: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso.” Te ruego, oh Dulce Jesús, que a la hora de mi muerte, me muestres tu misericordia. Amén. Sexta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Rey amado y más deseado, recuerda el dolor que sufriste, cuando desnudo y como un criminal común, fuiste clavado y elevado en la Cruz, cuando todos tus parientes y amigos te abandonaron, excepto tu Madre Amada, que permaneció cerca de Ti durante tu agonía y a quien confiastes a tu fiel discípulo cuando le dijiste a María: “Mujer, he ahí tu hijo.” y a San Juan: “Hijo, he ahí tu Madre.” Te ruego, oh mi Salvador, por la espada de dolor que atravesó el alma de tu santa Madre, que tengas compasión de mí en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, y que me asistas en todas mis pruebas, y especialmente a la hora de mi muerte. Amén. Séptima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuente inagotable de compasión, que por un profundo gesto de Amor, dijiste desde la Cruz: “¡Tengo sed!” sufriste la sed por la salvación de la raza humana. Te ruego, oh mi Salvador, que enciendas en nuestros corazones el deseo de tender hacia la perfección en todos nuestros actos; y que extingas en nosotros la concupiscencia de la carne y el ardor de los deseos mundanos. Amén. (mencione aquí su petición…) Octava Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Dulzura de los corazones, deleite del espíritu, por la amargura del vinagre y la hiel que degustaste en la Cruz por amor a nosotros, concédenos la gracia de recibir dignamente tu Precioso Cuerpo y Sangre durante nuestra vida y a la hora de nuestra muerte, para que sirvan como remedio y consuelo para nuestras almas. Amén. Novena Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Virtud real, alegría de la mente, recuerda el dolor que sufriste al estar sumergido en un océano de amargura ante la llegada de la muerte, insultado y ultrajado por los judíos, clamaste en voz alta que habías sido abandonado por tu Padre, diciendo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Por esta angustia, te ruego, oh mi Salvador, que no me abandones en los terrores y dolores de mi muerte. Amén. Décima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Que eres el principio y el fin de todas las cosas, vida y virtud, recuerda que por nuestro bien fuiste sumergido en un abismo de sufrimiento desde las Plantas de tus Pies hasta la corona de tu Cabeza. En consideración de la enormidad de tus Heridas, enséñame a guardar, por amor puro, tus Mandamientos, cuyo camino es amplio y fácil para aquellos que te aman. Amén. Undécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Profundo abismo de misericordia, te ruego, en memoria de tus Heridas que penetraron hasta la médula de tus Huesos y hasta lo profundo de tu ser, que me alejes, miserable pecador, abrumado por mis ofensas, del pecado y me escondas de tu Rostro justo e irritado contra mí, escóndeme en tus Heridas, hasta que tu ira y justa indignación hayan pasado. Amén. Duodécima Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Espejo de la Verdad, símbolo de unidad, vínculo de Caridad, recuerda la multitud de heridas con las que fuiste cubierto de pies a cabeza, desgarrado y enrojecido por el derrame de tu adorable Sangre. ¡Oh Gran y Universal Dolor que sufriste en tu carne virginal por amor a nosotros! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué hay que pudiste haber hecho por nosotros que no hayas hecho? Que el fruto de tus sufrimientos sea renovado en mi alma por el fiel recuerdo de tu Pasión, y que tu Amor crezca en mi corazón cada día, hasta que te vea en la eternidad, Tú que eres el tesoro de todo bien real y toda alegría, que te ruego me concedas, oh Dulcísimo Jesús, en el Cielo. Amén. Decimotercera Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Fuerte León, Rey Inmortal e Invencible, recuerda el dolor que soportaste cuando toda tu fuerza, tanto moral como física, estaba completamente agotada, inclinaste tu Cabeza, diciendo: “¡Consumado es!” Por esta angustia y dolor, te ruego, Señor Jesús, que tengas misericordia de mí a la hora de mi muerte cuando mi mente esté muy turbada y mi alma en angustia. Amén. Decimocuarta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Hijo único del Padre, Esplendor y figura de Su Sustancia, recuerda la sencilla y humilde recomendación que hiciste de tu Alma a tu Padre Eterno, diciendo: “¡Padre, en tus Manos encomiendo mi Espíritu!” Y con tu Cuerpo todo desgarrado, y tu Corazón Roto, y las entrañas de tu Misericordia abiertas para redimirnos, expiraste. Por esta Preciosa Muerte, te ruego, oh Rey de Santos, consuélame y ayúdame a resistir al diablo, la carne y el mundo, para que, muerto al mundo, viva solo para Ti. Te ruego que a la hora de mi muerte, me recibas, peregrino y exiliado, regresando a Ti. Amén. Decimoquinta Oración Padre Nuestro - Ave María ¡Oh Jesús! Verdadera y fructífera Vid. Recuerda el abundante derrame de Sangre que tan generosamente derramaste de tu Sagrado Cuerpo como jugo de uvas en un lagar. De tu Lado, perforado con una lanza por un soldado, brotó sangre y agua hasta que no quedó en tu Cuerpo una sola gota, y al final, como un manojo de mirra levantado hacia lo alto de la Cruz, tu delicada Carne fue destruida, la misma Sustancia de tu Cuerpo marchitándose, y la Médula de tus Huesos secándose. Por esta amarga Pasión y por el derrame de tu Preciosa Sangre, te ruego, oh Dulce Jesús, que recibas mi alma cuando esté en la agonía de la muerte. Amén. Conclusión ¡Oh Dulce Jesús! Perfora mi corazón para que mis lágrimas de penitencia y amor sean mi pan día y noche; conviértame enteramente a Ti, que mi corazón sea tu morada perpetua, que mi conversación sea agradable para Ti, y que el fin de mi vida sea tan digna de alabanza que merezca el Cielo y allí, con tus santos, te alabe por siempre. Amén. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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Recen juntos: Novena a Santa Brígida de Suecia - Día 2

Solua abre cada día con una breve oración en familia — suave para los niños, fiel a la temporada.

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