Novena de San Miguel en Cuaresma - Día 2
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestra protección contra la malicia y las acechanzas del diablo. Que Dios le reprenda, humildemente te lo pedimos; y tú, oh Príncipe de la milicia celestial, por el poder de Dios, echa al infierno a Satanás y a todos los espíritus malignos que recorren el mundo buscando la perdición de las almas. Amén. Sagrado Corazón de Jesús, ten piedad de nosotros. (x3) Señor, ten piedad de nosotros. (Cristo, ten piedad de nosotros.) Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, escúchanos. (Cristo, escúchanos benignamente.) Dios Padre del cielo, (ten piedad de nosotros.) Dios Hijo, Redentor del mundo, (ten piedad de nosotros) Dios Espíritu Santo, (ten piedad de nosotros) Santísima Trinidad, un solo Dios, (ten piedad de nosotros) Santa María, Reina de los Ángeles (ruega por nosotros) San Miguel (ruega por nosotros) San Miguel, lleno de la sabiduría de Dios, (ruega por nosotros) San Miguel, perfecto adorador del Verbo Encarnado, (ruega por nosotros) San Miguel, coronado de honor y gloria, (ruega por nosotros) San Miguel, Príncipe más poderoso de los ejércitos del Señor, (ruega por nosotros) San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad, (ruega por nosotros) San Miguel, vencedor de Satanás, (ruega por nosotros) San Miguel, guardián del Paraíso, (ruega por nosotros) San Miguel, guía y consuelo del pueblo de Israel, (ruega por nosotros) San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia Militante, (ruega por nosotros) San Miguel, honor y alegría de la Iglesia Triunfante, (ruega por nosotros) San Miguel, luz de los ángeles, (ruega por nosotros) San Miguel, baluarte de los creyentes ortodoxos, (ruega por nosotros) San Miguel, fuerza de los que luchan bajo el estandarte de la Cruz, (ruega por nosotros) San Miguel, luz y confianza de las almas a la hora de la muerte, (ruega por nosotros) San Miguel, nuestra ayuda más segura, (ruega por nosotros) San Miguel, nuestro socorro en todas las adversidades, (ruega por nosotros) San Miguel, Heraldo de la Sentencia Eterna, (ruega por nosotros) San Miguel, Consolador de las almas detenidas en las llamas del Purgatorio, (ruega por nosotros). Tú a quien el Señor ha encargado recibir las almas después de la muerte, (ruega por nosotros) San Miguel, nuestro Príncipe, (ruega por nosotros) San Miguel, nuestro Abogado, (ruega por nosotros) Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, (ten piedad de nosotros, oh Señor.) Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, (escúchanos, oh Señor.) Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, (ten piedad de nosotros.) Cristo, escúchanos. (Cristo, escúchanos benignamente.) V: Ruega por nosotros, oh glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo. R. (Para que seamos dignos de sus promesas.) Santifícanos, te lo suplicamos, oh Señor, con tu santa bendición, y concédenos, por la intercesión de San Miguel, la sabiduría que nos enseña a acumular tesoros en el Cielo, cambiando los bienes de este mundo por los de la eternidad, Tú que vives y reinas, por los siglos de los siglos. (Amén.) (mencione aquí su petición…) Reza un Padre Nuestro en honor de cada uno de los siguientes Ángeles: San Miguel, San Gabriel, San Rafael Tu Ángel de la Guarda Oh glorioso príncipe, San Miguel, jefe y comandante de las huestes celestiales, guardián de las almas, vencendor de los espíritus rebeldes, servidor en la casa del Rey Divino y nuestro admirable conductor, tú que brillas con excelencia y virtud sobrehumana, líbranos de todo mal, a quienes confiamos en ti y permítenos, mediante tu gracia, servir a Dios cada día con mayor fidelidad. Ruega por nosotros, oh glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo, para que seamos dignos de sus promesas. Oh Dios Todopoderoso y Eterno, que por un prodigio de bondad y un deseo misericordioso por la salvación de todos los hombres, has designado al más glorioso Arcángel San Miguel Príncipe de Tu Iglesia, te pedimos que nos hagas dignos de ser liberados de todos nuestros enemigos, de modo que ninguno de ellos nos acose en la hora de nuestra muerte, sino que podamos ser conducidos por él a Tu presencia. Esto te pedimos por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Oh, noble Príncipe de las Jerarquías Angélicas, valeroso guerrero del Dios Todopoderoso y celoso amante de Su gloria, terror de los ángeles rebeldes y amor y deleite de todos los justos, mi querido Arcángel San Miguel, deseando ser contado entre tus devotos servidores, hoy te ofrezco y consagro a ti y coloco a ti, a mi familia y todo lo que poseo bajo tu más poderosa protección. Te imploro que no mires cuán poco, como tu siervo, tengo para ofrecer, siendo solo un miserable pecador, sino que mires con un ojo favorable la afectuosa devoción con que se hace esta ofrenda, y recuerda que si a partir de este día estoy bajo tu patrocinio, deberás durante toda mi vida asistirme y procurarme el perdón de mis numerosas ofensas y pecados, la gracia de amar con todo mi corazón a mi Dios, a mi querido Salvador Jesús y a mi Dulce Madre María, y obtener para mí toda la ayuda necesaria para alcanzar mi corona de gloria. Defiéndeme siempre de mis enemigos espirituales, particularmente en los últimos momentos de mi vida. Ven entonces, oh Glorioso Príncipe, y socórreme en mi última lucha y con tu poderoso arma, echa lejos de mí hacia los abismos infernales a ese prevaricador y ángel orgulloso que un día postraste en la batalla celestial. San Miguel, defiéndenos en nuestra batalla diaria, para que no perezcamos en el Juicio Final. Amén. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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Recen juntos: Novena de San Miguel en Cuaresma - Día 2
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