Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles
Cuando llegó el día de Pentecostés,
todos estaban reunidos en el mismo lugar.
Y de repente vino del cielo
a un ruido como de un viento recio,
y llenó toda la casa donde estaban.
Y se les aparecieron lenguas como de fuego,
que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos.
Y todos fueron llenos del Espíritu Santo
y comenzaron a hablar en otras lenguas,
según el Espíritu les daba que hablasen.
Había en Jerusalén judíos piadosos,
de todas las naciones bajo el cielo.
Al oír este sonido, se juntó la multitud,
y estaban confusos,
porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.
Estaban atónitos y maravillados, y decían:
"¿No son galileos todos estos que hablan?
¿Y cómo les oímos nosotros hablar en nuestra lengua materna?
Partos, medos y elamitas,
in habitantes de Mesopotamia, Judea y Capadocia,
Ponto y Asia, Frigia y Panfilia,
Egipto y las regiones de Libia, cerca de Cirene,
y romanos que aquí residen,
judeos y prosélitos, cretenses y árabes,
les oímos hablar en nuestras lenguas
las maravillas de Dios."
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
