Lectura de la Primera Carta de San Pedro
Amados:
Deben darse cuenta de que fueron rescatados de su conducta vana,
heredada de sus antepasados,
no con cosas perecederas como plata o oro,
sino con la preciosa Sangre de Cristo,
como de un Cordero sin mancha ni defecto.
Él fue conocido antes de la fundación del mundo,
pero se manifestó en los últimos tiempos por ustedes,
quienes, por medio de él, creen en Dios,
que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria,
para que su fe y esperanza estén en Dios.
Ya que se han purificado
por la obediencia a la verdad para un amor fraternal sincero,
ámense intensamente unos a otros desde un corazón puro.
Han nacido de nuevo,
no de semilla perecedera, sino de semilla imperecedera,
mediante la palabra viva y permanente de Dios, porque:
"Toda carne es como hierba,
y toda su gloria como la flor del campo;
la hierba se seca,
y la flor se marchita;
pero la palabra del Señor permanece para siempre."
Esta es la palabra que se les ha proclamado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
