Lectura de la Segunda Carta del apóstol San Pablo a Timoteo
Tú has seguido mi enseñanza, mi modo de vivir, mi propósito, mi fe, mi paciencia, mi amor, mi constancia, las persecuciones y los sufrimientos que me sobrevinieron en Antioquía, Iconio y Listra, persecuciones que soporté. Pero de todas ellas me libró el Señor. De hecho, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos. Pero los hombres malvados y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Tú, en cambio, permanece en lo que has aprendido y creído, sabiendo de quién lo has aprendido, y que desde la niñez has conocido las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
