Lectura de la Segunda Carta del apóstol San Pablo a Timoteo
Queridos: Os encargo en presencia de Dios y de Cristo Jesús, que juzgará a los vivos y a los muertos, y por su manifestación y su reino: proclama la palabra; persiste a tiempo y a destiempo; convence, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que no tolerarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú, sé sobrio en todo; soporta las aflicciones; haz la obra de un evangelista; cumple tu ministerio. Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla; he acabado la carrera; he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
