Lectura del Libro de Oseas 11:1-4, 8e-9
Así dice el SEÑOR:
Cuando Israel era niño, yo lo amé,
de Egipto llamé a mi hijo.
Cuanto más los llamaba,
más se alejaban de mí,
ofreciendo sacrificios a los Baales
y quemando incienso a ídolos.
Sin embargo, fui yo quien enseñó a Efraín a andar,
quien los tomé en mis brazos;
los atraje con cuerdas humanas,
con lazos de amor;
los cuidé como quien
levanta a un infante sobre sus mejillas;
Sin embargo, aunque me incliné para alimentar a mi hijo,
no supieron que yo era su sanador.
Mi corazón está conmovido,
mi compasión se agita.
No daré rienda suelta a mi furia ardiente,
no destruiré de nuevo a Efraín;
Porque yo soy Dios y no hombre,
el Santo presente entre ustedes;
no dejaré que las llamas los consuman.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
