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En la Misa · martes, 4 de agosto de 2026

Evangelio

Lectura del Evangelio según san Mateo 14:22-36·John Mary Vianney Priest

Lectura del Evangelio según san Mateo 14:22-36

Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca

y que lo precedieran al otro lado del mar,

mientras él despedía a las multitudes.

Después de despedirlas, subió a la montaña a solas a orar.

Al caer la tarde, se encontraba allí solo.

Mientras tanto, la barca, ya a unos kilómetros de la costa,

era sacudida por las olas, pues el viento era contrario.

Durante la cuarta vigilia de la noche,

se acercó a ellos caminando sobre el mar.

Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el mar, se asustaron.

“Es un fantasma”, dijeron, y gritaron de miedo.

Pero Jesús les habló enseguida, diciendo: “¡Ánimo! Soy yo; no tengan miedo.”

Pedro le respondió: “Señor, si eres tú, mándame que vaya a ti sobre las aguas.”

Él le dijo: “Ven.”

Pero al ver lo fuerte del viento, tuvo miedo;

y comenzando a hundirse, gritó: “¡Señor, sálvame!”

Inmediatamente, Jesús extendió la mano y lo sostuvo,

y le dijo: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”

Cuando subieron a la barca, el viento se calmó.

Los que estaban en la barca lo adoraron, diciendo:

“Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios.”

Después de cruzar, llegaron a tierra en Genesaret.

Cuando los hombres de aquel lugar lo reconocieron,

mandaron avisar a toda la región circunvecina.

La gente le llevó a todos los enfermos

y le rogaban que les dejara tocar solamente el borde de su manto,

y todos los que lo tocaron quedaron sanos.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.