Lectura de la Segunda Carta de San Pedro 1:16-19
Amados:
No seguimos fábulas ingeniosamente elaboradas
cuando les dimos a conocer
tu poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo,
sino que fuimos testigos oculares de su majestad.
Porque él recibió honor y gloria de Dios el Padre
cuando le llegó esa declaración única de la gloria majestuosa:
"Este es mi Hijo, mi amado, en quien tengo complacencia."
Nosotros mismos oímos esta voz que venía del cielo
mientras estábamos con él en la montaña santa.
Además, poseemos el mensaje profético que es completamente fiable.
Les irá bien si le prestan atención,
como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro,
hasta que despunte el día y el lucero de la mañana
salga en sus corazones.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
