Lectura del Libro de Ezequiel 2:8-3:4
El Señor Dios me dijo:
En cuanto a ti, hijo de hombre, obedece cuando te hable:
no seas rebelde como esta casa de rebelión,
sino abre tu boca y come lo que te daré.
Entonces vi una mano extendida hacia mí,
en la cual había un rollo escrito que desenrolló ante mí.
Estaba cubierto de escritura por delante y por detrás,
y escrito en él estaba:
Lamento y llanto y desdicha.
Él me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante;
come este rollo, y luego ve y habla a la casa de Israel.
Así que abrí mi boca y él me dio el rollo para comer.
Hijo de hombre, me dijo entonces,
llena tu vientre y sacia tu estómago
con este rollo que te estoy dando.
Lo comí, y fue dulce como la miel en mi boca.
Él dijo: Hijo de hombre, ve ahora a la casa de Israel,
y habla mis palabras a ellos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
