Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios 2:10b-16
Hermanos y hermanas:
El Espíritu lo escruta todo, incluso las profundidades de Dios.
Entre los hombres, ¿quién sabe lo que le pertenece al hombre
sino su propio espíritu que está dentro de él?
De igual manera, nadie conoce lo que le pertenece a Dios, excepto el Espíritu de Dios.
No hemos recibido el espíritu del mundo,
sino el Espíritu que es de Dios,
para que podamos entender las cosas que nos han sido dadas gratuitamente por Dios.
Y de ellas hablamos no con palabras enseñadas por la sabiduría humana,
sino con palabras enseñadas por el Espíritu,
describiendo realidades espirituales en términos espirituales.
Ahora, el hombre natural no acepta lo que le pertenece al Espíritu de Dios,
porque para él es necedad, y no puede entenderlo,
pues se juzga espiritualmente.
El que es espiritual, en cambio, puede juzgarlo todo,
pero no está sujeto al juicio de nadie.
Porque “¿quién ha conocido la mente del Señor, para que le dé consejo?”
Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
