Lectura del Libro de Ezequiel 33:7-9
Así dice el SEÑOR:
Tú, hijo de hombre, te he puesto como atalaya para la casa de Israel;
cuando oigas de mi boca alguna palabra, se la harás saber.
Si yo digo al malvado: "¡Oh malvado, de cierto morirás!"
y tú no le hablas para disuadirlo de su camino,
el malvado morirá por su culpa,
pero a ti te pediré cuentas de su muerte.
Pero si tú adviertes al malvado,
tratando de apartarlo de su camino,
y él no se vuelve de su camino,
él morirá por su culpa,
pero tú te salvarás.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
