Lectura del Libro de los Proverbios 21:1-6, 10-13
Como un río es el corazón del rey en la mano del SEÑOR;
dondequiera que le plazca, lo dirige.
Todos los caminos de un hombre le parecen rectos,
pero el SEÑOR pesa los corazones.
Hacer lo que es justo y recto
es más aceptable para el SEÑOR que el sacrificio.
Los ojos altivos y el corazón orgulloso–
el cultivo de los malvados es pecado.
Los planes del diligente son seguros de ganancia,
pero toda prisa imprudente conduce ciertamente a la pobreza.
Quien hace fortuna con lengua mentirosa
persigue una burbuja sobre trampas mortales.
El alma del hombre malvado desea el mal;
su vecino no encuentra compasión en sus ojos.
Cuando el hombre arrogante es castigado, los simples se hacen más sabios;
cuando el hombre sabio es instruido, adquiere conocimiento.
El justo evalúa la casa del malvado:
hay uno que derriba a los malvados hasta la ruina.
El que cierra su oído al clamor de los pobres
también él llamará y no será oído.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
