Lectura del Libro de Eclesiastés 1:2-11
Vanidad de vanidades, dice Qohelet,
¡vanidad de vanidades! ¡Todo es vanidad!
¿Qué provecho saca el hombre de todo el trabajo
con que se afana bajo el sol?
Una generación se va y otra viene,
pero la tierra permanece para siempre.
Sale el sol y se pone el sol;
y se apresura a su lugar donde vuelve a salir.
Soplando hacia el sur, luego hacia el norte,
el viento gira y gira, y vuelve a sus circuitos.
Todos los ríos van al mar,
pero el mar nunca se llena.
Al lugar adonde van,
los ríos siguen yendo.
Toda palabra es fatiga;
no hay nada que se pueda decir.
El ojo no se cansa de ver
ni el oído se llena de oír.
Lo que fue, eso será;
lo que se hizo, eso se hará.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Aun lo que decimos: “¡Mira, esto es nuevo!”
yá existía en los siglos que nos precedieron.
No hay recuerdo de los hombres de antaño;
ni habrá recuerdo de los que vendrán
entre los que vendrán después de ellos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
