Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos 5:5-11
Hermanos:
La esperanza no defrauda,
pues el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.
Porque Cristo, cuando aún éramos débiles,
murió a su tiempo por los impíos.
Ciertamente, apenas morirá uno por un justo,
aunque tal vez por el bueno
alguien se atreva a morir.
Pero Dios muestra su amor hacia nosotros
en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
¿Cuánto más, pues, ahora que hemos sido justificados por su Sangre,
seremos salvos de la ira por él?
Porque si, siendo enemigos,
fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo,
cuánto más, ya reconciliados,
seremos salvos por su vida.
Y no solo esto,
sino que también nos gloriamos en Dios
por medio de nuestro Señor Jesucristo,
por quien ahora hemos recibido la reconciliación.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
