Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Filipenses 2:12-18
Amados míos, como siempre han sido obedientes,
no solo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia,
trabajen en su salvación con temor y temblor.
Porque Dios es quien, por su buena voluntad,
obra en ustedes tanto el querer como el hacer.
Hagan todo sin quejas ni discusiones,
para que sean irreprochables e inocentes,
hijos de Dios sin mancha
en medio de una generación torcida y perversa,
entre los cuales brillan como luces en el mundo,
aferrándose a la palabra de vida,
para que mi motivo de orgullo en el día de Cristo sea
que no he corrido en vano ni he trabajado en vano.
Pero, aun si soy derramado como libación
sobre el sacrificio y servicio de su fe,
me alegro y comparto mi alegría con todos ustedes.
De la misma manera, también ustedes deben alegrarse y compartir su alegría conmigo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
