Lectura del Libro de Ezequiel 47:1-2, 8-9, 12
El ángel me llevó de regreso
al umbral del templo,
y vi agua que brotaba
bajo el umbral del templo hacia el este,
pues la fachada del templo estaba hacia el este;
la agua fluía desde el lado sur del templo,
sur del altar.
Me condujo afuera por la puerta del norte,
y alrededor hasta la puerta exterior que da al este,
donde vi agua que manaba del lado sur.
Él me dijo:
"Esta agua fluye hacia el distrito oriental, hasta el Arabá,
y se vacía en el mar, las aguas saladas, que se hacen frescas.
Dondequiera que el río fluya,
tu vida de toda especie que pueda multiplicarse vivirá,
y habrá abundantes peces,
pues dondequiera que esta agua llegue, el mar se hará fresco.
A lo largo de ambas orillas del río, crecerán árboles frutales de toda clase;
sus hojas no se marchitarán, ni su fruto fallará.
Cada mes darán fruto nuevo,
pues serán regados por el flujo del santuario.
Su fruto servirá de alimento, y sus hojas de medicina."
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
