Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a Tito 2:1-8, 11-14
Amados:
Debéis decir lo que es conforme a la sana doctrina,
es decir, que los ancianos deben ser templados, dignos,
controlados, sólidos en la fe, en el amor y en la perseverancia.
Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su comportamiento,
no calumniadoras, no esclavas del vino,
enseñando lo que es bueno, para que puedan instruir a las jóvenes
a amar a sus maridos y a sus hijos,
a ser sensatas, castas, buenas amas de casa,
bajo la autoridad de sus maridos,
para que la palabra de Dios no sea despreciada.
Exhorta también a los jóvenes a que sean sensatos,
mostrándote como un modelo de buenas obras en todo,
con integridad en tu enseñanza, dignidad y un discurso sano
que no pueda ser criticado,
para que el adversario se sienta avergonzado
sin nada malo que decir de nosotros.
Porque la gracia de Dios se ha manifestado, salvando a todos
y enseñándonos a renunciar a las impiedades y a los deseos mundanos
y a vivir de manera templada, justa y piadosa en este siglo,
mientras aguardamos la esperanza bienaventurada,
la manifestación de la gloria del gran Dios
y de nuestro Salvador Jesucristo,
quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad
y purificar para sí un pueblo propio,
celoso de buenas obras.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
