Lectura del Libro del Apocalipsis 14:1-3, 4b-5
Yo, Juan, miré y vi al Cordero de pie en el monte Sion,
y con él ciento cuarenta y cuatro mil
que tenían su nombre y el nombre de su Padre escritos en sus frentes.
Oí un sonido del cielo
como el sonido de aguas que fluyen o el fuerte estruendo de un trueno.
El sonido que oí era como el de los arpistas tocando sus arpas.
Cantaban lo que parecía ser un himno nuevo ante el trono,
ante las cuatro criaturas vivientes y los ancianos.
Nadie podía aprender este himno excepto los ciento cuarenta y cuatro mil
que habían sido rescatados de la tierra.
Estos son los que siguen al Cordero dondequiera que va.
Han sido rescatados como las primicias
de la raza humana para Dios y el Cordero.
En sus labios no se ha hallado engaño; son inmaculados.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
