Lectura del Libro de Isaías 42:1-4, 6-7
Así dice el SEÑOR:
He aquí a mi siervo, a quien sostengo,
a mi elegido, en quien se agrada mi alma;
he puesto sobre él mi espíritu;
él traerá justicia a las naciones,
no gritará, no alzará la voz,
ni hará oír su voz en las calles.
La caña cascada no quebrará,
y la mecha que humea no apagará,
hasta que establezca la justicia en la tierra;
las costas esperarán su enseñanza.
Yo, el SEÑOR, te he llamado para la victoria de la justicia,
te he tomado de la mano;
te formé y te puse
como pacto del pueblo,
como luz de las naciones,
para abrir los ojos de los ciegos,
para sacar a los prisioneros de la cárcel,
y de la prisión, a los que habitan en tinieblas.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
