Lectura de la Carta a los Hebreos 4:12-16
La palabra de Dios es viva y eficaz,
más cortante que espada de dos filos,
que penetra hasta dividir el alma y el espíritu,
las coyunturas y los tuétanos,
y que discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
No hay criatura oculta ante él,
sino que todas las cosas están desnudas y expuestas a los ojos de aquel
a quien hemos de rendir cuentas.
Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos,
Jesucristo, Hijo de Dios,
retengamos nuestra profesión.
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades,
sino uno que ha sido tentado en todo según nuestra semejanza,
pero sin pecado.
Así que acerquémonos con confianza al trono de la gracia
a fin de recibir misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
