Lectura de la Segunda Carta del apóstol San Pablo a Timoteo 1:1-8
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios
para la promesa de vida en Cristo Jesús,
a Timoteo, mi querido hijo:
gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre
y de Cristo Jesús nuestro Señor.
Agradezco a Dios,
quien le rindo culto con una conciencia limpia, como lo hicieron mis antepasados,
recordándote constantemente en mis oraciones, noche y día.
Anhelo verte de nuevo, recordando tus lágrimas,
para que pueda llenarme de alegría,
recordando tu fe sincera
que primero vivió en tu abuela Loida
y en tu madre Eunice
y que estoy seguro vive también en ti.
Por esta razón, te recuerdo que avives el fuego
del don de Dios que tienes por la imposición de mis manos.
Porque Dios no nos dio un espíritu de cobardía,
sino de poder, amor y dominio propio.
Así que no te sientas avergonzado de dar testimonio de nuestro Señor,
nor de mí, prisionero por su causa;
sino comparte las dificultades por el Evangelio
con la fuerza que viene de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
