Lectura de la Carta a los Hebreos 10:19-25
Hermanos y hermanas:
Ya que por la Sangre de Jesús
tenemos confianza para entrar en el santuario
por el nuevo y vivo camino que él nos abrió a través del velo,
esto es, su carne,
y ya que tenemos “un gran sacerdote sobre la casa de Dios,”
acerquémosnos con un corazón sincero y en plena confianza,
con nuestros corazones rociados para limpiar nuestra mala conciencia
y nuestros cuerpos lavados en agua pura.
Mantengamos firme la confesión de nuestra esperanza,
porque fiel es el que hizo la promesa.
Debemos considerar cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras.
No debemos dejar de congregarnos,
como es la costumbre de algunos, sino animarnos unos a otros,
y esto con mayor razón a medida que vemos que se acerca el día.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
