Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios 9:16-19, 22-23
Hermanos y hermanas:
Si anuncio el evangelio, no tengo motivo para gloriarme,
pues se me ha impuesto una obligación,
y ¡ay de mí si no lo anuncio!
Si lo hago de buena voluntad, tengo una recompensa,
pero si lo hago de mala gana, he sido encargado de una administración.
¿Cuál, entonces, es mi recompensa?
Que, al anunciar, ofrezco el evangelio gratuitamente
para no hacer uso pleno de mi derecho en el evangelio.
Aunque soy libre respecto a todos,
me he hecho esclavo de todos
para ganar a la mayor cantidad posible.
A los débiles me hice débil, para ganar a los débiles.
Me he hecho todo para todos, para salvar al menos a algunos.
Todo esto lo hago por el bien del evangelio,
para que yo también tenga parte en él.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
