Lectura del Libro de Jeremías 7:23-28
Así dice el SEÑOR:
Esto es lo que mandé a mi pueblo:
Escuchen mi voz;
entonces yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo.
Caminen por todos los caminos que les mando,
para que les vaya bien.
Pero no obedecieron, ni prestaron atención.
Caminaron en la dureza de sus corazones malvados
y me dieron la espalda, no el rostro.
Desde el día en que sus padres salieron de la tierra de Egipto hasta este día,
les he enviado incansablemente a todos mis siervos los profetas.
Sin embargo, no me han obedecido ni han prestado atención;
han endurecido sus cuellos y han hecho peor que sus padres.
Cuando les hables todas estas palabras,
no te escucharán tampoco;
cuando los llames, no te responderán.
Diles:
Esta es la nación que no escucha
tu voz, el SEÑOR, su Dios,
o acepta corrección.
La fidelidad ha desaparecido;
el mismo palabra ha sido desterrada de su boca.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
