Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 2:36-41
Cuando llegó el día de Pentecostés, Pedro se dirigió al pueblo judío,
"Sepa con certeza toda la casa de Israel
que Dios ha hecho a este Jesús, a quien ustedes crucificaron,
Señor y Cristo."
Al oír esto, se sintieron profundamente conmovidos,
y le preguntaron a Pedro y a los otros apóstoles:
"¿Qué debemos hacer, hermanos?"
Pedro les respondió:
"Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes,
en el nombre de Jesucristo, para el perdón de sus pecados;
y recibirán el don del Espíritu Santo.
Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos
y para todos los que están lejos,
a todos los que el Señor nuestro Dios llame."
Y con muchas otras palabras dio testimonio y los exhortaba,
"¡Sálvense de esta generación perversa!"
Los que aceptaron su mensaje fueron bautizados,
y ese día se unieron alrededor de tres mil personas.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
