Lectura de la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios 6:1-10
Hermanos y hermanas:
Como compañeros de trabajo, les exhortamos
a no recibir en vano la gracia de Dios.
Porque él dice:
En un tiempo aceptable te escuché,
y en el día de salvación te ayudé.
He aquí, ahora es un tiempo muy aceptable;
he aquí, ahora es el día de salvación.
No damos tropiezo a nadie en nada,
para que no se encuentre falta en nuestro ministerio;
sino que en todo nos recomendamos
como ministros de Dios, en mucha paciencia,
en aflicciones, tribulaciones, angustias,
azotes, prisiones, tumultos,
trabajos, vigilias, ayunos;
por pureza, conocimiento, paciencia, bondad,
en el Espíritu Santo, en amor sincero, en palabra de verdad,
en el poder de Dios;
con armas de justicia a la derecha y a la izquierda;
por gloria y deshonra, por infamia y alabanza.
Nos tratan como engañadores y sin embargo somos veraces;
como desconocidos y sin embargo reconocidos;
como moribundos y he aquí que vivimos;
como castigados y no muertos;
como tristes, pero siempre gozosos;
como pobres, pero enriqueciendo a muchos;
como no teniendo nada y poseyéndolo todo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
