Lectura de la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios 8:1-9
Queremos que sepan, hermanos y hermanas, acerca de la gracia de Dios
que se ha dado a las iglesias de Macedonia,
porque en una severa prueba de aflicción,
la abundancia de su gozo y su profunda pobreza
se desbordaron en una riqueza de generosidad por su parte.
Porque según sus posibilidades, puedo dar testimonio,
y más allá de sus posibilidades, espontáneamente,
nos suplicaron insistentemente por el favor de participar
en el servicio a los santos,
y esto, no como esperábamos,
sino que se entregaron primero al Señor
y a nosotros por la voluntad de Dios,
para que exhortáramos a Tito a que, así como ya había comenzado,
también completara para ustedes este acto de gracia.
Ahora, así como sobresalen en todo,
en fe, en el discurso, en el conocimiento, en toda sinceridad,
y en el amor que tenemos por ustedes,
que también sobresalgan en este acto de gracia.
No digo esto como un mandato,
sino para probar la sinceridad de su amor
por su preocupación por los demás.
Porque ustedes conocen el acto de gracia de nuestro Señor Jesucristo,
que por ustedes se hizo pobre aunque era rico,
para que por su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
