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En la Misa · viernes, 2 de julio de 2027

Primera Lectura

Lectura del Libro del Génesis 23:1-4, 19; 24:1-8, 62-67·Semana 13 · Tiempo Ordinario

Lectura del Libro del Génesis 23:1-4, 19; 24:1-8, 62-67

La vida de Sara fue de ciento veintisiete años.

Murió en Quiriat-arba (que es Hebrón)

en la tierra de Canaán,

y Abraham hizo duelo por ella según la costumbre.

Luego se apartó de su difunta y se dirigió a los hititas:

"Aunque soy un extranjero residente entre ustedes,

véndanme un terreno para un sepulcro,

para que pueda enterrar a mi esposa fallecida."

Después de la transacción, Abraham enterró a su esposa Sara

en la cueva del campo de Macpela,

facing Mamre (que es Hebrón) en la tierra de Canaán.

Abraham había llegado a una edad avanzada,

y el SEÑOR lo había bendecido en todo.

Abraham dijo al siervo principal de su casa,

que estaba a cargo de todos sus bienes:

"Pon tu mano bajo mi muslo,

y te haré jurar por el SEÑOR,

el Dios del cielo y el Dios de la tierra,

que no tomarás una esposa para mi hijo

entre las hijas de los cananeos entre los que habito,

sino que irás a mi propia tierra y a mi parentela

a buscar una esposa para mi hijo Isaac."

El siervo le preguntó:

"¿Y si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra?

¿Debo llevar a tu hijo de regreso a la tierra de donde migraste?"

"Nunca lleves a mi hijo de regreso allí por ninguna razón," le dijo Abraham.

"El SEÑOR, el Dios del cielo,

que me sacó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela,

y que confirmó con juramento la promesa que me hizo:

'Yo daré esta tierra a tus descendientes'–

él enviará su mensajero delante de ti,

y allí obtendrás una esposa para mi hijo.

Si la mujer no quiere seguirte,

quedarás libre de este juramento.

¡Pero nunca lleves a mi hijo de regreso allí!"

Mucho tiempo después, Isaac fue a vivir en la región del Negev.

Un día, al atardecer, salió al campo,

y al mirar alrededor, notó que se acercaban camellos.

Rebeca también estaba mirando, y cuando lo vio,

se bajó de su camello y le preguntó al siervo,

"¿Quién es el hombre que está allá, caminando por los campos hacia nosotros?"

"Ese es mi señor," respondió el siervo.

Entonces ella se cubrió con su velo.

El siervo le contó a Isaac todo lo que había hecho.

Luego Isaac llevó a Rebeca a su tienda;

se casó con ella, y así se convirtió en su esposa.

En su amor por ella, Isaac encontró consuelo

despues de la muerte de su madre Sara.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

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