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En la Misa · martes, 6 de julio de 2027

Primera Lectura

Lectura del Libro del Génesis 32:23-33·Semana 14 · Tiempo Ordinario

Lectura del Libro del Génesis 32:23-33

Durante la noche, Jacob se levantó, tomó a sus dos esposas,

con las dos siervas y sus once hijos,

y cruzó el vado del Jaboc.

Después de haberlos hecho cruzar el arroyo

y haber traído todas sus posesiones,

Jacob quedó allí solo.

Entonces un hombre luchó con él hasta el amanecer.

Cuando el hombre vio que no podía prevalecer sobre él,

le tocó la cadera en su articulación,

de modo que la cadera se dislocó mientras luchaban.

El hombre le dijo entonces: “Déjame ir, porque ya amanece.”

Pero Jacob respondió: “No te dejaré ir hasta que me bendigas.”

El hombre le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”

Él respondió: “Jacob.”

Entonces el hombre dijo:

“No se te llamará más Jacob, sino Israel,

porque has luchado con Dios y con los hombres

y has prevalecido.”

Jacob le pidió entonces: “Dime, por favor, tu nombre.”

Él respondió: “¿Por qué quieres saber mi nombre?”

Y con eso, lo despidió.

Jacob llamó a aquel lugar Peniel,

“Porque he visto a Dios cara a cara,” dijo,

“y sin embargo, mi vida ha sido salvada.”

Al amanecer, al salir de Penuel,

Jacob cojeaba a causa de su cadera.

Por eso, hasta el día de hoy, los hijos de Israel no comen

tu músculo ciático que está en la articulación de la cadera,

ya que la cadera de Jacob fue golpeada en el músculo ciático.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

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