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En la Misa · miércoles, 4 de agosto de 2027

Primera Lectura

Lectura del Libro de Números 13:1-2, 25–14:1, 26a-29a, 34-35·John Mary Vianney Priest

Lectura del Libro de Números 13:1-2, 25–14:1, 26a-29a, 34-35

El SEÑOR dijo a Moisés [en el desierto de Parán]:

"Envía hombres a reconocer la tierra de Canaán,

que yo estoy dando a los hijos de Israel.

Enviarás un hombre de cada tribu ancestral,

todos ellos príncipes."

Después de reconocer la tierra durante cuarenta días, regresaron,

se encontraron con Moisés y Aarón y toda la congregación de los hijos de Israel

en el desierto de Parán, en Cades,

les hicieron un informe a todos,

y mostraron el fruto del país

a toda la congregación.

Le dijeron a Moisés: "Entramos en la tierra a la que nos enviaste.

Efectivamente, fluye leche y miel, y aquí está su fruto.

Sin embargo, los pueblos que habitan en la tierra son feroces,

y las ciudades son fortificadas y muy fuertes.

Además, vimos allí descendientes de los anaceos.

Los amalecitas viven en la región del Neguev;

los hititas, jebuseos y amorreos habitan en las montañas,

y los cananeos a lo largo de la costa y las orillas del Jordán."

Caleb, sin embargo, para calmar al pueblo hacia Moisés, dijo:

"Debemos subir y apoderarnos de la tierra, porque ciertamente podemos hacerlo."

Pero los hombres que habían subido con él dijeron:

"No podemos atacar a este pueblo; son demasiado fuertes para nosotros."

Así que difundieron informes desalentadores entre los hijos de Israel

acerca de la tierra que habían explorado, diciendo:

"La tierra que exploramos es un país que consume a sus habitantes.

Y toda la gente que vimos allí son enormes, verdaderos gigantes

(los anaceos eran una raza de gigantes);

nos sentimos como simples langostas, y así debimos haberles parecido."

Al oír esto, toda la comunidad estalló en gritos,

y aun de noche el pueblo lloró.

El SEÑOR dijo a Moisés y Aarón:

"¿Hasta cuándo se quejará esta asamblea malvada contra mí?

He oído las quejas de los hijos de Israel contra mí.

Diles: Por mi vida, dice el SEÑOR,

haré con ustedes lo que he oído que dicen.

Aquí en el desierto caerán sus cuerpos muertos.

Cuarenta días pasaron explorando la tierra;

cuarenta años sufrirán por sus crímenes:

un año por cada día.

Así comprenderán lo que significa oponerse a mí.

Yo, el SEÑOR, he jurado hacer esto

a toda esta asamblea malvada que conspiró contra mí:

aquí en el desierto morirán hasta el último."

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.