Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 5:1-6, 9-11
En cuanto a los tiempos y las estaciones, hermanos y hermanas,
no tenéis necesidad de que os escriba nada.
Porque vosotros mismos sabéis muy bien
que el día del Señor vendrá como ladrón en la noche.
Cuando digan: "Paz y seguridad,"
entonces vendrá sobre ellos de repente
la destrucción, como los dolores de parto sobre una mujer embarazada,
y no escaparán.
Pero vosotros, hermanos y hermanas, no estáis en la oscuridad,
para que aquel día os sorprenda como un ladrón.
Porque todos vosotros sois hijos de la luz
y hijos del día.
No somos de la noche ni de las tinieblas.
Por tanto, no durmamos como los demás,
sino estemos alerta y seamos sobrios.
Porque Dios no nos ha destinado a la ira,
sino a alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
que murió por nosotros, para que ya sea que estemos despiertos o dormidos,
vivamos juntos con él.
Por tanto, anímense unos a otros y edifiquen unos a otros,
como en verdad lo están haciendo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
