Lectura de la primera carta de san Pablo a Timoteo 4:12-16
Querido:
Que nadie tenga en poco tu juventud,
sino sé ejemplo para los creyentes,
en palabra, conducta, amor, fe y pureza.
Hasta que yo llegue, ocúpate de la lectura, la exhortación y la enseñanza.
No descuides el don que tienes,
que te fue conferido mediante la palabra profética
con la imposición de manos del presbiterio.
Sé diligente en estas cosas, ocúpate en ellas,
para que tu progreso sea evidente para todos.
Cuida de ti mismo y de tu enseñanza;
persevera en ambas tareas,
porque haciendo esto salvarás
tanto a ti mismo como a los que te escuchan.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
