Lectura del Libro del Génesis 2:18-24
Entonces dijo el SEÑOR Dios: "No es bueno que el hombre esté solo.
Le haré una ayuda adecuada."
Y el SEÑOR Dios formó de la tierra
varios animales salvajes y varias aves del cielo,
y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría;
lo que el hombre llamara a cada uno, ese sería su nombre.
El hombre puso nombre a todos los ganados,
a todas las aves del cielo y a todos los animales salvajes;
pero no se encontró para el hombre una ayuda adecuada.
Entonces el SEÑOR Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre,
y mientras él dormía,
le tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar.
El SEÑOR Dios formó entonces una mujer de la costilla
que había tomado del hombre.
Cuando la trajo al hombre, este dijo:
"Esta, al fin, es hueso de mis huesos
y carne de mi carne;
esta será llamada 'mujer',
pues del 'hombre' fue tomada esta."
Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre
y se unirá a su mujer,
y serán una sola carne.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
